El duende del Realejo

Un Bachillerato blando

Se oferta un sistema facilón que anula la importancia de los méritos del esfuerzo y la voluntad en el estudio

Quede claro, desde el principio, que lo preocupante no es tanto que se pueda pasar de curso en la Enseñanza Secundaria Obligatoria -ESO- con dos asignaturas suspensas o con una, incluso, a término del Bachillerato, para acceder a las pruebas de Selectividad, como la actitud laxa a la hora de elaborar la normativa en materia de Educación, prefiriendo de principio el menor esfuerzo y el mérito menos destacado, en la absurda creencia de que, desarrollar los estudios de otro modo, pudiera ser traumatizante para los que no alcancen los niveles más destacados en esos períodos educacionales. Ello unido, también, a la eliminación o notable aminoramiento del estudio de materias humanísticas o que son elemento fundamental para conocer la cultura occidental de raíces grecolatinas, sin las que es imposible el análisis de la historia, la comprensión del presente y capacitar para la planificación del futuro.

La actitud adoptada por el (des)Gobierno de Pedro Sánchez, a la hora de elaborar normativa en educación, pudiera parecer un modo mostrenco o ignorante de dificultar el natural acceso de los más jóvenes a los fundamentos de la cultura, el conocimiento y las bases del saber, aprendidos, de manera natural, en la lectura y en el estudio para la adquisición de los conocimientos que, bien cimentados, son, no nos cabe duda alguna, el único camino hacia la libertad de los individuos y de las sociedades, como las que vocacionalmente gozamos en occidente. Pero no es esa la voluntad gubernamental.

La casi eliminación y evidente minusvaloración que este (des)Gobierno hace de materias humanísticas y de las lenguas clásicas en la ESO y en el Bachillerato, nos invita a pensar que pretenden implantar un sistema educativo que naciendo de alguna manera castrado y envuelto en un velo de pretendida globalización, no es sino un freno para el desarrollo de las jóvenes inteligencias. Aunque, realmente, ese desarrollo se les está negando, ofertando, por el contrario, un sistema facilón y uniformador que anula la importancia y la necesidad de los méritos del esfuerzo y la voluntad en el estudio, lo que convertirá a la sociedad del futuro en una suerte de rebaño carente de capacidad y de saber para poder reaccionar contra la opresión y la merma de libertad, dado el caso.

Dejó escrito Confucio; que, siendo oriental, creía a pie juntillas en la persona; en sus Analectas que "los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan". Y sin cultura, añade humildemente un servidor, al individuo le ha de resultar poco menos que imposible reflexionar, ni sobre si mismo ni sobre su entorno, estará, pues, como preso en una celda invisible. Aterrador. ¿O no?

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