Político en cien días

El 'Baleares'

El alcalde de Madrid acaba de restituir el nombre de la calle Crucero Baleares

Dado que el término política encuentra sus raíces en la obra Aristóteles sobre los asuntos de las ciudades, es difícil negar que el nombre de sus calles no sea una cuestión de profundo calado. Decidir llamarlas con un número, como ocurre en Manhattan, es ponerse de perfil y privarlas de cualquier tipo de connotación. Por el contrario, identificarlas con el nombre de una persona o hecho supone una declaración de intenciones sobre aquello que queremos dejar grabado en nuestra memoria colectiva.

El alcalde de Madrid acaba de restituir el nombre de la calle Crucero Baleares excusándose en que los tribunales han considerado que, debido a los errores del Comisionado, el cambio de nombre amparado en la Ley de Memoria Histórica no estaba adecuadamente justificado. Según la sentencia, el barco intervino en la Guerra Civil a favor del bando sublevado, pero eso no significa que se exalte la sublevación, la guerra ni la represión. Como desconozco el argumentario esgrimido en su día para darle este nombre, ignoro que querían ensalzar cuando lo hicieron. Porque algo querrían. Lo que no quita que saque mis propias conclusiones por eliminación. Asunto que, según la sentencia, no ha hecho el Comisionado de Memoria Histórica, ni su señoría. Dado que el buque se botó iniciada la Guerra y se fue a pique antes de acabarla, es evidente que los méritos del navío no pueden buscarse fuera de la contienda. Donde tampoco acometió grandes gestas militares: dos escaramuzas con los convoyes republicanos en el 37 antes de que lo hundieran a principios del 38. Ni por asomo fue el Bismarck, que al menos se llevó por delante al Hood y puso de los nervios al mismísimo Churchill antes de que lo mandaran a pique. Aparte de esto, el bombardeo de la población civil en la carretera de Almería, que es lo que ha quedado en la memoria colectiva. Con independencia de quién lo hiciera, una hazaña poco heroica ni digna de recuerdo.

La sentencia de los tribunales madrileños le ha permitido al alcalde de Madrid aplicar la teoría de la transferencia de las responsabilidades del profesor Maximum Shameless: "no es que yo quiera o no, es que lo ha dicho su señoría". Pero eso no evita que a cualquier español le quede la duda sobre cuáles son los méritos que el alcalde quiere que recordemos manteniéndole el nombre a una calle en la capital del reino de todos. De lo que no queda la menor duda es que nunca nos aclarará esa duda.

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