Bendodo y el Imperio Romano

Esta semana este periódico ha publicado que la Junta exige a la Diputación que devuelva casi cinco millones en ayudas

Los romanos conocían de sobra las debilidades humanas, por eso era costumbre que cuando un general desfilaba por las calles para celebrar una victoria, un siervo tras él le recordase que seguía siendo mortal. Un intento por rebajarle las ínfulas ante tanto aplauso. El pecado de soberbia en la política suele ser muy común. En el periodismo también. Los dirigentes, normalmente, se rodean de colaboradores que se cuidan mucho de contarle la verdad al jefe. Todo son alabanzas y los halagos calan. No caminan, levitan.

Elías Bendodo lleva casi dos años escuchando que es el hombre fuerte de la Junta. Detenta el poder. Cada martes, como portavoz, en la comparecencia del Consejo de Gobierno, con las cámaras de televisión en directo, fustiga a la oposición y castiga al Ejecutivo central. Y vende titulares, planes y anticipación. Bendodo Productions. Salvas de aplausos. Pocos se atreven públicamente a criticar algunos de sus comentarios. Representa en San Telmo a una institución no a su partido.

La agenda se le llena de peticiones de almuerzos y citas. Le comparan con el otrora todopoderoso consejero socialista Gaspar Zarrías. "Presidente en la sombra", le susurran. Los medios ya se lo pensarán antes de mostrarse excesivamente combativos. Pero cuando se acapara tanto protagonismo es difícil que no acaben por aflorar los gestos de soberbia. Y a la vez, también aumentan los adversarios. Externos e internos. La vida y la política son así. Y algunos aguardan para pasar factura. Además, se mueve en territorio extraño, donde a menudo priman comportamientos netamente provincianos.

Esta semana este periódico ha publicado que la Junta, en concreto la Consejería de Administración Local que dirige el vicepresidente Juan Marín, exige a la Diputación de Málaga que devuelva casi cinco millones de euros en ayudas. El convenio se firmó en 2017, con Bendodo de presidente. El plazo para cumplimentar los trámites acababa en mayo de 2019. Cuatro meses después de su marcha al Gobierno autonómico. Concluidas varias prórrogas, la maquinaria burocrática exige ahora el reintegro del dinero por no justificar los más de 300 expedientes de obras que se ejecutaron. Los documentos se visaron en marzo de 2020. Demasiado tarde.

En el organismo provincial han rodado cabezas por los errores. Entre ellas, la de un ex regidor al que Bendodo colocó como cargo de confianza para facilitar su relevo en la Alcaldía. Los enjuagues habituales siempre con coste al contribuyente. Una mancha en la gestión de la que siempre él presume. Igual le sirve de cura de humildad. Eso sí, el siervo no fue suficiente y el Imperio Romano terminó por caer.

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