Quosque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

Buscando líderes

El problema de las primarias es que votan los militantes, que son pocos y lo hacen como deudos de los candidatos

Escribió Rudyard Kipling que "La victoria y el fracaso son dos impostores y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con un saludable punto de desdén". Sea porque conocía la frase o por su evidente altura intelectual, merece la pena alabar el irónico mensaje de Margallo a los militantes que le han votado: "Han sido tan pocos que espero agradecérselo personalmente".

La victoria y la derrota nunca son definitivas. En apenas una semana, Hernán Cortes pasó de destilar la hiel de la Noche Triste a saborear las mieles del triunfo en Otumba. Y parece que la política española está, de un tiempo a esta parte, dando lecciones diarias de cómo los perdedores de hoy son los triunfadores de mañana. Y los desertores de esta guerra, serán los héroes de la siguiente. Nos gobierna un perdedor reincidente. Nunca el PSOE tuvo peores resultados y sin embargo, las resurrecciones políticas de Pedro Sánchez andan pidiendo un M.R. James o un Poe que urdan un relato gótico de sabor decimonónico y nos aclaren qué fuerzas atávicas empujan su diario penar. Nos acostumbraron a votaciones con un vencedor sin alternativa posible y ahora primamos al ganador de Condorcet, que es quien provoca menos rechazo cuando comparamos a todos los candidatos entre sí. Ni siquiera elegimos al mejor o al menos malo. Simplemente, nos dejamos llevar por la irracionalidad y aplicamos la más feble de las estrategias para configurar liderazgos débiles e inestables. Se nos olvida que elegimos a quien nos va gobernar, no a quien se va a venir de cañas para contarnos chistes en la barra de un bar de la calle Navas.

Por eso, es muy probable que el liderazgo del PP acabe en manos de Pablo Casado. Otro líder blandito, con buena presencia y sonrisa gardeliana, sin currículum profesional y con unos estudios universitarios puestos en duda en esta España de los Másteres de la Señorita Pepis. Tiene tan poca carrera política que no le ha dado tiempo ni a hacerse enemigos por tomar decisiones importantes. Los suyos son antagonistas de parvulario, de los de me quitó la goma y me mordió el lápiz. El problema de las primarias en todos los partidos de España es el mismo; votan los militantes que, como se ha demostrado con el PP, son pocos y además, lo hacen como deudos de los candidatos. Ya saben, las retahílas de esquela de toda la vida: su esposa, hijos, hermanos, sobrinos, primos y demás familia. Y así no vamos a ir muy lejos.

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