Crónica Personal

Coherencia, ética y estética

Los argumentos de Cayetana son sólidos como todos los suyos, y el resultado es demoledor para Casado y para García Egea

Cayetana Álvarez de Toledo cuenta con una de las cabezas políticas más completas, un bagaje intelectual incuestionable, importantes contactos nacionales e internacionales, y verbo brillante que provoca que sus declaraciones, tanto las parlamentarias como las que realiza en medios de comunicación, se escuchen y lean con la máxima expectación. Nunca defraudan, por la forma en que expone sus análisis y porque, además, seguro, van a causar polémica.

Acaba de publicar Políticamente indeseable, que todavía ha leído poca gente; pero Rafa Latorre le ha hecho una entrevista en El Mundo que han leído todos los interesados por la vida política y por la peripecia que hoy vive el PP. No ha defraudado, Cayetana ha dicho al periodista lo que piensa, sin cortapisas ni complejos, y ha pegado a Pablo Casado donde más le duele: su descalificación de Teodoro García Sánchez por la forma en que ejerce el poder, es brutal. Sin paliativos. Con una frase también mortal de necesidad para Casado como presidente del PP, cuando revela lo que le escuchó: "He entregado todo el poder a Teodoro". Lo que Álvarez de Toledo, y en ese punto tiene todo la razón, considera que es frase impropia del líder de un partido.

Casado decidió designar portavoz del grupo parlamentario del Congreso a Cayetana Álvarez de Toledo conociendo perfectamente su pensamiento, su forma de actuar y de ejercer su compromiso político. No pudo sorprenderse cuando empezó a ejercer el cargo trabajando de forma intensa pero muy personal, sin atender las consignas que pudieran llegarle de Génova. Y sin repartir responsabilidades en el grupo en función de los intereses de Casado y de García Egea. Duró 13 meses. Casado mantuvo una tensa -y conocida- conversación con ella en la que le anunciaba su decisión de relevarla. Mantuvo el escaño, pero le sirvió para poco. Ni Casado si Egea estaban interesados en que tuviera protagonismo. La excusa de la pandemia, que impidió la celebración de plenos presenciales completos, le puso difícil la asistencia a las reuniones del Congreso. Sin embargo, no estuvo callada.

Los argumentos de Cayetana son sólidos como todos los suyos, y porque son sólidos el resultado es demoledor para Casado y para Egea, que además estos días no atraviesan su mejor momento por la mala gestión del caso Ayuso. Lo que no se comprende bien es que Cayetana Álvarez de Toledo, una mujer que siempre coherente y que ha ido con su verdad por delante, se empeñe en mantener su escaño tras la descalificación que ha hecho a los jefes de su partido. Mantener el escaño va contra esa coherencia, pero también contra la ética … y hasta con la estética.

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