Comienza el curso

Hay que reconocer que el presidente ha supuesto una nueva forma de hacer política

Si no cambiamos los estatutos, no aprobamos los presupuestos de la comunidad. El ascensor seguirá roto, sin derrama para cambiarlo, y el bloque unos zorros. Pero cuando no te hacen caso, hay que hacer algo antes de quemarse a lo bonzo. Aunque sea extemporáneo. Como pedir la retirada de los aforamientos del Estatuto de Andalucía. Tres años y medio para ponerse farrucos y venimos con la exigencia cuando quedan seis meses, Navidades por medio. Y no es que no tengan razón, es que podían haber hecho las cuentas para que cuadraran las fechas. En la negociación de los presupuestos entra cualquier cosa, incluidos los propios presupuestos. Que se lo digan a Rajoy. Después de su última negociación con el PNV, sólo le quedaron ganas de limitarse a tomar nota y registro de lo que ocurra en Santa Pola. Cuarenta días después, Casado ya le echa de menos. "Se acuerda mucho de él" y le ha ofrecido un despacho en Génova. Pero Mariano, que no debe tener mala memoria después de sacar las oposiciones con sólo veinticuatro años, ya lo ha conseguido en la Castellana. A solo dos pasos y con más árboles. Hay que reconocer que el presidente ha supuesto una nueva forma de hacer política y de dejarla, cuya frontera es tan difusa como la separación de poderes para los independentistas catalanes. ERC y PDECat vinculan sus apoyo a los presupuestos del estado a la salida de los sus compañeros presos. Lo que tampoco tiene nada que ver con las cuentas. Pero ya se sabe, si urbanismo no me quita la sanción por poner una reja en el descansillo y quedarme con la mitad del portal, la derrama para el ascensor la dejamos para otro año. La concordia es un valor a reivindicar y Pablo Casado ha encomendado Adolfo Suarez Illana la presidencia la recién creada fundación Concordia y Libertad. El hijo del presidente ha asumido el reto consciente de que "no se trata de repetir lo que hicieron otros grandes hombres y mujeres, como mi (su) padre o Santa Teresa". Por lo pronto, podrá empezar por explicar a su presidente que no parece apropiado apropiarse de figuras como la de la santa para convertirla en una especie de Juan de Arco del patriotismo hispano. Resulta normal que "pensara mucho" en estas tierras. Vivía en ellas y por aquellos años, viajábamos poco salvo para pelearnos con el resto del mundo. Dos siempre se pelean, si uno quiere. Cuando además están de acuerdo en hacerlo, hay elecciones anticipadas.

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