El balcón

Complejo franquista

Mientras Hernández Mancha hablaba con desenvoltura de la URSS en 1982, a Moreno en la actualidad Franco le da repelús

Franco vuelve a El Pardo. Así tituló este diario la decisión del Tribunal Supremo de que los restos del dictador salgan del Valle de los Caídos y no vayan a la catedral de La Almudena, como querían sus nietos. Tiene lógica. No es razonable que la democracia mantenga un monumento faraónico al vencedor de la guerra, ejecutor de una violenta represión. Ya era hora, después de 44 años. Es sensato que no vaya el cadáver al centro de Madrid, donde sería excusa para actos de la extrema derecha. Y es lo más normal del mundo que descanse junto a su esposa y grandes jerarcas del franquismo como Carrero Blanco o Arias Navarro en el cementerio de El Pardo.

Enternece que los nietos del difunto y su abogado, hijo de un ministro de la dictadura -el malagueño Utrera Molina-, reivindiquen sus derechos fundamentales. Es emocionante y didáctico que mientras defienden el legado de sus mayores hayan descubierto las ventajas de la democracia. Un sistema garantista y sus derechos básicos les han permitido torpedear el traslado más de dos años, desde que el Congreso aprobó por una amplia mayoría que los restos del dictador salieran de Cuelgamuros.

Todo sería más fácil si no crispase tanto a la derecha sociológica todo lo relacionado con Franco. El PP se abstuvo en la votación del Congreso, pero le sigue dando repelús abordar el asunto. Hasta el punto de que el presidente andaluz preguntado sobre la sentencia del Supremo en 7TV contestó que no le importa lo que ocurrió "hace ya no sé cuántos años" en el Valle de los Caídos, que sus preocupaciones están en los valles de Los Pedroches o del Guadalhorce. Se nota incomodidad e improvisación. Porque el monumento y su abadía mantenidos con fondos públicos existen en la actualidad. La comparación ha permitido a Susana Díaz recordar a Juanma Moreno que en el Valle de Los Pedroches hay diez fosas comunes con 757 víctimas de la represión franquista.

Contrasta esta pacata reacción de Moreno medio siglo después de la muerte del dictador con la desenvoltura que mostraba sobre política general el primer presidente regional de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha. Por ejemplo, en la investidura de Escuredo en 1982 dijo: "Soy de los que piensan que la Revolución Soviética del 17 es un hecho justificado por la historia". Era líder en un partido fundado por seis ex ministros de Franco y no habían pasado ni siete años del fallecimiento del general. Quizá sea por Vox, pero en este campo la derecha andaluza se ha ido acomplejando.

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