Luces y sombras

Antonio Méndez

Coreanos golfistas

CONTABA en privado esta semana a un nutrido grupo de periodistas la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, las tres peticiones formuladas por los responsables de la multinacional coreana para que se sientan a gusto en Málaga medio centenar de directivos que participarían en un curso de unos nueve meses para ejecutivos de empresas españolas: viviendas confortables, colegios bilingües cercanos para los hijos y un campo de golf próximo. Pues la UMA ya cuenta con suficientes emplazamientos en la Costa del Sol, desde Rincón de la Victoria a Benalmádena, para que esas demandas no se conviertan en obstáculo que impidan cerrar próximamente el acuerdo.

Vivimos todavía esa luna de miel por la concesión a las universidades de Málaga y Sevilla de ese Campus de Excelencia Internacional Global. Entre otras razones porque necesitamos dosis de optimismo que ayuden a encarar un presente de crisis y un futuro que no termina de despejarse. La propia Hyunday se incorporará casi seguro a ese proyecto Andalucía Tech, desconocido todavía en su verdadera dimensión para la mayoría de los ciudadanos e incluso el propio mundo universitario, pero que se ha instalado en el imaginario popular como una oportunidad que supondrá un punto de inflexión para el futuro de Málaga para la presente década.

Atraer talento y generar talento. La realidad a veces ahorca. Quizá por ello esta semana se convertía más que nunca en un éxito la convocatoria conjunta de la UMA y los empresarios para inocular en la comunidad estudiantil el espíritu emprendedor del que tanto adolece Andalucía y por tanto Málaga. Ha pasado el tiempo en el que la meta de los alumnos al finalizar sus estudios era opositar para obtener una plaza segura y de por vida en la administración. Ahí están, infrautilizados, buena parte de los expedientes académicos más brillantes de las últimas generaciones.

La situación actual impone como única alternativa para abrirse camino, saltar al trapecio de las iniciativas y asumir riesgos incluso sin red. Es sólo una intuición sustentada en aspectos intangibles. Pero, por fin, creo que la crisis muestra la posibilidad de cambiar Málaga para mejor.

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