Club Dumas

De Crimea a Ucrania

Colocar pequeños dictadores en cada territorio representa un modelo de imposición que solo China o Rusia promueven

Uno de los signos distintivos de las dictaduras, y en particular uno de los principios del fascismo, es el imperialismo. La obsesión por anexionarse terreno empieza siendo sutil, y se les denomina áreas de influencia, pero cuando esta influencia no basta se levanta la bandera de la seguridad y se entra en los países por las bravas. Las muestras de esta forma de entender la política internacional, que ofrece Rusia desde que gobierna Vladimir Putin, están trasgrediendo todas las normas internacionales, pero la escasez de periodistas y el apoyo de la ultraizquierda están mostrando una complicidad llamativa y sanguinaria.

En los últimos años hemos visto como cada conflicto en los que interviene el gobierno ruso se convierte en una escandalosa matanza. Los bombardeos sobre la ciudad siria de Alepo arrasaron con la ciudad más antigua del mundo sin que le temblara el pulso ni a Asad ni a sus matones. Recientemente la solicitud de auxilio ante las manifestaciones en Kazajistán se saldó con cientos de muertos, que han sido rápidamente silenciados y oportunamente escondidos. Ahora es Mali la que ha recibido una nueva oferta de los grupos de tropas soviéticas, que amenazan África como vulgares mercenarios, para "pacificar" el país. Evidentemente las fuerzas internacionales que conforman los cascos azules, entre ellos España, tendrán que huir si no se quieren ver envueltos en las formas tan poco democráticas que tienen estos sicarios para resolver conflictos.

Ahora llega el momento de terminar lo que se comenzó en 2014. La invasión de la república de Crimea y su anexión como sujeto federal, sin respaldo ni reconocimiento internacional, fue el inicio del presente conflicto. Ahora, ante la intención de Ucrania de decidir su futuro en compañía de la Unión Europea y de la OTAN, la posibilidad de que la democracia y la libertad lleguen tan cerca del territorio ruso son inaceptables para quien no puede ofrecer nada mejor a cambio. Colocar a pequeños dictadores como obedientes monigotes al frente de cada territorio, representa un modelo de imposición que solo China o Rusia promueven. Por eso los últimos años se han sucedido demasiados intentos de intromisión y manipulación de los procesos electorales, allí dónde no es tan sencilla una invasión militar. Pero, como bien dijo Miguel de Unamuno a Millan Astray: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis".

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