Postales desde el filo

Cuatrocientos millonarios

Ahora que revisamos el Estado Autonómico, deberíamos recuperar algunos principios básicos

Mientras Trump mantiene sólidos apoyos entre las capas menos favorecidas de su país, cuatrocientos multimillonarios han escrito una carta al Congreso estadounidense pidiendo que no les bajen los impuestos. Gran paradoja y enorme lección de ciudadanía, dicen los abajo firmantes estar preocupados por el aumento de las desigualdades y el incremento del déficit. Parece de una película de Frank Capra. No sé si es un punto de inflexión o sólo una anécdota, pero tiene toda la razón ya que el abismo de desigualdad que han socavado el desarme fiscal y la desregulación financiera es una grave amenaza: las políticas de rebajas fiscales que impuso el neoliberalismo en los setenta, tras el abandono general de las políticas keynesianas, nos están haciendo retroceder según Pikety -quien con mayor rigor ha estudiado el problema- a los niveles de desigualdad e injusticia social del siglo XIX. Parece que nada hayamos aprendido del convulso siglo XX.

En nuestro caso, los ricos no sólo no escriben cartas sino que, saltando de lo particular a lo colectivo, son las comunidades más ricas las que, asumiendo el papel de víctimas, se rebelan para liberare de las más pobres: la Padania, Flandes, Euskadi, Cataluña o Escocia con su petróleo. Consideran un intolerable atropello que los impuestos recaudados en esos territorios sirvan para redistribuir la riqueza y contribuir a la cohesión social y territorial de sus respectivos países. En todas las naciones desarrolladas hay regiones ricas, menos ricas e incluso pobres. Pero nadie en su sano juicio ve en ello un motivo para la independencia, sólo ocurre cuando están abducidas por el nacional populismo. Según el mencionado Pikety, la descentralización fiscal en nuestro país, la mayor entre los países de la UE, desafía la idea de solidaridad social y territorial, lo que resulta especialmente problemático, dado su carácter distributivo, con el IRPF. Ahora que estamos en proceso de revisión del Estado Autonómico, deberíamos recuperar algunos principios básicos, sociales y políticos, que estaban en su origen y que, en su desarrollo, hemos ido dejando en el camino.

Pero si en EEUU muchos pobres apoyan al presidente que quiere bajar los impuestos a los ricos, entre nosotros es la, autodenominada, izquierda de la izquierda el más sólido apoyo del independentismo insolidario. No se trata sólo de la indisoluble unidad territorial: es la cohesión social ¡estúpido!

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