Lo que Dana nos debería enseñar

¿Podremos aprovechar la enorme cantidad de agua caída para nuestro consumo?

Un año más los huracanes del Mediterráneo vuelven a azotar nuestras costas. Es curioso que, a pesar de la violencia de su comportamiento y de los estragos causados, sigamos sin denominarlo de esta manera: Huracán. Parece que ese nombre sólo se lo concedemos a los americanos, pero si nuestras construcciones fuesen de madera en vez de ladrillo y cemento, las imágenes de estos días no distarían mucho de las de las Bahamas o la Florida.

Y surge la sempiterna pregunta: ¿podremos aprovechar la enorme cantidad de agua caída para nuestro consumo? Evidentemente ello sería posible si algún día somos capaces de desarrollar las infraestructuras hidráulicas que equilibren nuestro territorio. Es interesante comprobar como, si el trasvase Tajo-Segura trabajase en ambas direcciones, hoy serían las regiones de Murcia y Valencia las que estarían suministrando agua a todas las situadas en el centro y oeste de España. Con ello se rellenarían los pantanos y embalses de las zonas áridas, redundando en el mutuo beneficio, ya que en ellas actualmente se producen abundantes incendios debidos a la sequía.

Es curioso pensar que, mientras los gobernantes de las diferentes regiones impiden compartir el agua, las demás infraestructuras se han ido desarrollando sin limitaciones. Hoy tenemos unificado el sistema eléctrico nacional, que nos permite producir energía o consumirla en cualquier lugar. Y a principios del siglo XXI hemos finalizado tanto la red de comunicaciones, que facilita el acceso a internet en cualquier lugar, como la red de gas natural, extendida por todo nuestro país. Pero la ineptitud de algunos ha convertido el agua en un bien politizado, cuando realmente todos tenemos la misma sed y necesidades higiénicas, sin razón de ideologías, raza, sexo o edad.

Mientras tanto las obras de interconexión de los pantanos de la provincia de Málaga con los ríos que la rodean, la famosa Autovía del Agua, sigue durmiendo el sueño de los justos. Ni la enorme capacidad exportadora que hoy tiene el sector subtropical, ni el desarrollo de la agricultura y ganadería que vive nuestro interior, ni la riqueza turística que aporta nuestra costa son suficientes para ver la urgencia de esta infraestructura. Y se nos sigue pidiendo paciencia, pero, como diría el poeta español Mariano Aguiló: "No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido".

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