Sin maldad

Demasiado ruido (por ahora)

El Ejecutivo, por el contrario, confía en que pasada la tormenta los árboles no impidan ver el bosque

Las encuestas no son dogmas de fe y, cuando pronostican número de escaños ante unas futuras elecciones, suelen cometer errores de bulto. Pero, son elementos insustituibles a la hora de analizar tendencias e inclinaciones del electorado. Y actualmente, cuando estamos saliendo a encuesta por día, se va configurando la impresión de que la ciudadanía, de forma mayoritaria, valora positivamente las principales medidas del Ejecutivo, pero no tiene una valoración tan positiva del propio Gobierno. Esta aparente contradicción tiene su explicación en la agresividad que se está trasladando a la sociedad española y en el ruido que acompaña cualquier iniciativa gubernamental. La derecha política y mediática, más allá de criticar las medidas concretas del Gobierno, se empeña en construir un discurso de permanente malestar, trufado de exageraciones y falsedades. Es esa respuesta desaforada la que crea la inquietud social que las encuestas detectan y que la oposición fomenta de manera permanente. Saltan de la ganadería extensiva al uso del castellano y de ahí a los fondos europeos o a los presos etarras, sin solución de continuidad. Cualquier tema es buena excusa para la tensión y el estrépito.

El Ejecutivo, por el contrario, confía en que pasada la tormenta los árboles no impidan ver el bosque y que, con el transcurso del tiempo, la obra gubernamental, con sus leyes y sus resultados, emerjan con mayor nitidez, como las rocas cuando se retira la marea. El problema está en que la oposición, conocido el efecto de su estrategia, no va a cejar en su acción de desgaste y el gobierno tendrá que ser más agresivo en la defensa de su gestión. Pero existe un problema añadido, que también detectan las encuestas, y no es otro que el ruido amigo o propio que con excesiva frecuencia se deja oír desde el Consejo de Ministros. No es fácil evitar a veces esas estridencias, pero sí es cierto que podrían disminuir de decibelios. La cuestión puede agudizarse teniendo en cuenta que la coalición de gobierno ha de buscar los futuros apoyos ciudadanos en sus extremos; por un lado, el PSOE intentará mirar al electorado más centrista y UP tendrá que movilizar sus antiguos apoyos. Por ahí y no por el espacio común, que está bastante acotado y consolidado es por donde ambos podrán mejorar sus expectativas. En la medida en que acepten esta situación y en la forma en que se produzca esa delicada operación depende que el ruido no gane la partida definitivamente.

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