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Días marrones

A lo peor entra en el temario la mascá del Príncipe de Bel-Air de bofetón, Will Smith, en la gala de los Oscars

Días marcianos. En lo meteorológico y en lo social. Hay analistas que nos remiten a los años noventa como un periodo bonito cuando la generación del baby boom resoplaba con el turbo vital a tope. Entonces, también asustaban titulares de invasiones golfas, guerras lejanas y atentados terroristas. La esperanza, la fe y confianza democrática despejaba el nublado puntual. Se llevaba con filosofía, materia que ahora presuntamente es desterrada de los planes educativos. Capadas las asignaturas de Historia y Filosofía en la propuesta del nuevo remendón a la enseñanza de aprobados por la cara que propone el ego bierno de la nación, retorciendo eso que llamamos plan educativo. Se priorizan materias guays como Digitalización, Orientación Profesional, Servicios a la Comunidad, Economía y Emprendimiento de retina que también son asuntos mollares. Desvestir un santo para vestir de ignorancia a otro. Siendo felicianos estas lagunas de ruidera académica que vienen y van a su bola también crearán puestos de trabajo y actividades extraescolares en las instituciones de enseñanza privada de pasar por caja. " Come como un hombre, bebe como un hombre, arréglate, cásate, ten hijos, ocupa cargos; abstente de insultar, soporta al hermano insensato, soporta al padre, al hijo , al vecino, al compañero de viaje. Muéstranos eso, para que veamos en verdad has aprendido algo de los filósofos" Epicteto, Disertaciones por Arriano, 3.21.5-6.

La Filosofía o el amor por la sabiduría, el conocimiento existencial deriva en uso. Contempla las corrientes de pensamiento que fertilizan las ideas que preceden a los actos. Los conceptos materialistas de Marx y Engels se pusieron en práctica revolucionaria vía Lenin en la antigua Unión Soviética de la que también llegan extraños lodos. La Filosofía engrasa la Historia, explica el presente y prepara para el futuro. Ya sabrán los pedagogos si el examen lineal de los acontecimientos memorables es mejor que estudiar eventos aislados y el alumnado con ojete crítico será capaz de interrelacionar causas y efectos o se va a quedar sólo con un par de planos y escenas de la gran película de la humanidad. A lo peor entra en el temario la mascá del Príncipe de Bel-Air de bofetón, Will Smith, en la gala de los Oscars, a quien la ocasión y la mención a su mujer, espejaron calvorota. Una guerra de Troya contemporánea que copa la atención, las conversaciones, horas de telediarrea, para espantar un marrón que pinta hormiga poco laboriosa.

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