Diques frente al radicalismo

El discurso de Vox es fácil de comprar porque siempre aparecerá algún ejemplo con que avalar la demagogia

No me extraña que después de ver los resultados de las últimas elecciones generales, Francisco de la Torre se apresurara a declarar en público, antes incluso de que se reuniera la dirección nacional de su partido, que el PP debería meditar facilitar con su abstención la formación de un gobierno lo antes posible. Eso sí, introdujo en las negociaciones para que su formación diera el sí algún tipo de acuerdo en Educación. Una de sus últimas obsesiones, al punto que ha defendido que las competencias en esa materia deberían corresponderles a los ayuntamientos.

Al alcalde de Málaga le urge un Ejecutivo en Madrid lo antes posible, entre otras cosas, para intentar poner en marcha proyectos pendientes como el del auditorio, para el que necesita el acuerdo del Gobierno central, el propietario de la parcela del puerto para la infraestructura cultural.

Con 61.000 votantes más el 10 de noviembre, en la capital los populares se dejaron 32.000 papeletas por el camino, con respecto a los resultados de mayo pasado. Curiosamente, también Ciudadanos logró en Málaga ciudad mejores cifras ahora respecto a los comicios locales. Y, por supuesto, Vox. El partido de Abascal pasó de 10.000 votos a 56.000.

Así que en Málaga, si alguien del PP puede solicitar ejercer de dique frente al radicalismo de derecha no es otro que Francisco de la Torre, quien por cierto debe sentir nostalgia de la extinta UCD porque, en las numerosas entrevistas que ha concedido esta semana como verso suelto de su partido, lo imaginó como un gran contenedor ideológico donde también debería tener cabida el centro izquierda. Me temo que le queda tarea por delante para convencer a Pablo Casado, aunque ya se sabe que cuando el alcalde se empeña en algo agota al contrario hasta su derrota final.

Lo cierto es que Vox relegó a los populares en las barriadas más populosas de la capital, donde se supone que residen las familias de extracción más humildes. Y tampoco asomó por ahí Unidas Podemos, otrora, sobre todo cuando se presentaba bajo las siglas de Izquierda Unida, el partido que reivindicaba la defensa de las minorías y los más humildes. Me figuro que la principal preocupación de los que depositaron la papeleta en Málaga para que cabalgue a sus anchas el caballo de Abascal no es e Cataluña. Es posible que el hastío con los actuales líderes también influya. Pero Vox ha enarbolado la bandera contra la inmigración, "ilegal" le dicen, como si pudiera tachar de eso a una persona. Inseguridad ciudadana, beneficiarios de todo tipo de ayudas públicas, culpables de buena parte del gasto del Estado en salud... Un discurso fácil de comprar. Ejemplos para respaldar la demagogia siempre hay. Un discurso que los medios tampoco hemos sabido refutar.

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