Europa, a "peñón" fijo

El contrabando y los negocios ilegales necesitan puertas abiertas, así que nos queda Gibraltar británico para años

Probablemente la mayoría de los europeos se hayan dado cuenta este fin de semana de que todo el acuerdo del Brexit podía irse por la borda por culpa de una pequeña y estratégica colonia llamada Gibraltar. Es curioso que esta reliquia, invadida previamente por Gran Bretaña en 1704 y posteriormente consolidada a través del tratado de Utrech, siga siendo en pleno siglo XXI fruto de disputas fronterizas. Pero la situación caótica que hoy vive el Reino Unido, cuando ve que ya no puede engañar a nadie más y que se les cierran todas las puertas de Europa, la ha tratado de reconducir hacia sus más bajos instintos, es decir, sacar su decadente imperio y su odio histórico a España.

El simple hecho de negociar con nocturnidad y alevosía un cambio en el articulado habría sido razón más que suficiente para bloquear el procedimiento. Y sorprende que los mandatarios del continente, en su obsesión por llevar a término esta semana el acuerdo de salida, hayan transigido con este truco tan vil. Todos sabemos que a los prebostes europeos se les convence alargando las sesiones más allá de lo necesario, como ya hizo Aznar en el pasado, y la falta de sueño les lleve a aceptar cualquier cosa. Pero, siendo así, convenía que nuestro país hubiera tenido más negociadores en vela, o al menos suficientemente espabilados, para que no nos colaran los cambios en cualquier despiste. Y por eso debe preocuparnos el porqué se han aceptado los cambios sobre el articulado propuestos por los demás países y los de España no se han incluido. Esto deja en muy mal lugar a nuestro Gobierno, porque conformarse con unas cartas firmadas que, como las palabras de los amantes, se las lleva el viento, hará creer a todo el mundo que nos contentamos con cualquier cosa.

A partir de hoy deberíamos tener una postura mucho más rígida con Gibraltar porque el Reino Unido, después de esta tomadura de pelo a España, va a hacer que toda su corrupción siga campando a sus anchas por el Peñón. Y además sin que nadie pueda pedirle explicaciones, porque será un país soberano ajeno al resto de Europa. Hace apenas unos años que China logró la soberanía sobre Hong Kong, cuando los ingleses vieron que era un enemigo demasiado poderoso y un aliado económicamente interesante. Pero España no está en esa liga, y el contrabando y los negocios ilegales necesitan puertas abiertas, así que nos queda Gibraltar británico para muchos años.

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