Ignacio del Valle

Festival Fénix Edition

Se palpa en el ambiente una depresión que no se elimina con rocíos de hipoclorito

Encuentros en el tercer desfase. A mí me hubiera gustado bichear algún consejo de ministros con episodios de discusión marciana y amenaza a bedel cerrado. Me parece más interesante que la teletienda con aromas de incienso, censura, sorpresa y repullo por Decreto Ley. Mucha diferencia con los plenos del Ayuntamiento TV que en robótica transparencia nos han despachado intervenciones singulares. En lo que va de dramático culebrón del hastalacoronillavirus han sido las administraciones más cercanas al vecino las que están dando la cara y la mascarilla, solas ante el delirio narcisista. El dicho malpensante de "la administración cuanto más cercana al ciudadano, más le fastidia", no se ha cumplido en esta ocasión. No se acostumbre. Con todas las deficiencias propias de este estado de shock, se percibe a la Junta de Andalucía y al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cenacheriland con el arcade vintage con la cabeza taladrada aguantando el arreón y preparándose para la siguiente ola de pésimas noticias económicas. Incluso consenso con la oposición. Todavía no sabemos a cuánto asciende la broma. Ya sabe, reunión de pastores, contribuyente muerto.

Se palpa en el ambiente una depresión que no se elimina con rocíos de hipoclorito. Estábamos avisados por la publicidad de aquella muchacha sexi neutrex que venía del futuro con un bote de lejía. A lo mejor los ovnis esos con los que nos distraen nos regalan la tecnología del hilo negro. Estamos preparándonos para lo peor. Por eso, propongo el festival Cenacheriland Fénix Edition. Un evento Get Lucky de San Juan, en el que recordemos lo de: "Como la leyenda del ave fénix, nuestro final es cuando empieza ,lo que mantiene el planeta girando, la fuerza desde el principio. Hemos llegado demasiado lejos, para dar por vencido quienes somos. Así que vamos a levantar el bar, y nuestras copas hacia las estrellas". La letra refiere a algo tan sencillo como pillar cacho en una noche de verano con los Daft Punk enmascarados, Pharrell Williams al sombrero y Nile Rodgers con sus riffs de rastarra. Tal vez la canción más popular del 2013 año de salida de la crisis, de ahí su soniquete pegadizo. Ahora que nos instalan el parche de los calentones de verano, el cuerpo pide moraga de duelo, pero sobre todo trabajo para pagar la fiesta. El abismo hostelero y sostenibilidad turístico-terracera nos tiene con el corazón encogido, pero algo inventaremos, a pesar del gobierno como decía aquél.

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