Franco, Religión y fútbol

Cambian las décadas y hasta los siglos, y continuamos con unos sempiternos debates que trasladan una penosa imagen

En el año en que cumplirán 40 años de la Constitución y 79 del fin de la Guerra Civil, de nuevo estamos sumidos en unos debates cíclicos. La llegada del PSOE al Gobierno con unos escuálidos 83 diputados y con un aliado que sitúa la Transición como un apéndice del Antiguo Régimen, propicia que los socialistas regresen a la tradicional reivindicación del ideario de izquierda y Franco y la religión son dos iconos que nunca fallan para activar el debate y marcar diferencias.

Pero resulta agotador y no me extraña que el espejo judicial europeo, a cuenta de los prófugos independentistas catalanes, nos devuelva una imagen falsa con la que es imposible identificarse pero es la que también hemos proyectado a nuestros socios y vecinos. Sobre todo si aportamos evidencias de que aún no hemos superado la última dictadura.

Resulta inconcebible que a estas alturas los restos de Franco continúen en la pirámide que se hizo construir para su perpetuo mausoleo. Y que no hayamos sido capaces de darle una solución al Valle de los Caídos. Es descorazonador que familiares de fusilados en la Guerra Civil tengan que acudir incluso a la Justicia argentina para poder rastrear fosas comunes y encontrar los restos de sus seres queridos. Que la omertá esté presente en algunos pueblos, donde viven las generaciones posteriores de víctimas y verdugos que, a estas alturas, continúan sin superar esa turbia pesadilla. Como si los genes transmitieran también esa herencia. Pero cuando se habla de comisiones de la verdad habría que cuantificar su número. Porque ... ¿hubo una sola o muchas? y ¿desde qué fecha? Deberían ser los libros de historia los que ajustaran las cuentas con el pasado y que fuera enseñanza obligada para los jóvenes y así evitar repetir los errores.

También me resulta inaudito que volvamos al eterno debate del papel que debe jugar la religión en la enseñanza reglada. Con la derecha en el poder, la materia forma para del currículo académico que hay que evaluar, como si fueran matemáticas, lengua o física. Con la llegada de la izquierda, toca sacarla del sistema educativo, con los colegios concertados y privados, controlados por las distintas órdenes o congregaciones católicas, elevando el grito al cielo en su protesta. Los docentes en la enseñanza pública los paga la Administración y los elige la Iglesia. Un bucle eterno por los siglos de los siglos, amén.

Cambian las décadas y hasta los siglos y continuamos en una marmota. ¿Qué será de este país cuando hayamos decidido qué hace con Franco y con la religión? Seguramente entonces sólo nos quedaría discutir de fútbol. Porque ésa es la esencia. La incapacidad para superar con un mínimo consenso asuntos que no deberían propiciar la más mínima diferencia entre formaciones políticas modernas y democráticas. Pero no es el caso.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios