Fridays For Future

Hasta hace poco España era una potencia en energía fotovoltaica. Hoy Alemania tiene diez veces más

Mientras vivimos inquietos por saber en qué día de la semana caerá el invierno este año, miles de adolescentes se manifestaron el viernes por las calles de todo el mundo. Reivindicaban políticas efectivas contra el deterioro del planeta. Ha tenido que venir una niña de 16 años a cantarnos las verdades del barquero. Y tenía que ser de Suecia, donde ella misma reconoce que se vive mejor que en otras partes del mundo a costa de que en aquellas se viva peor. Solo los niños y los borrachos dicen la verdad, y en Davos, las copas se toman en la intimidad. El movimiento Fridays For Future ha llegado. Por el momento se desconoce su fuerza y su capacidad de permanencia en el tiempo. Pero lo cierto es que ver a una quinceañera diciéndole a los hombres más poderosos del planeta lo que por otro lado ellos ya saben, te devuelve la esperanza que pierdes cada vez que ves una tertulia política con formato de reality show.

Hasta hace poco España fue una potencia en energía fotovoltaica. No solo en producción, también en tecnología. Hoy, Alemania, donde para ver el sol tienen que ir a las Canarias, tiene diez veces más potencia instalada que nuestro país. El Código Técnico de la Edificación de 2006 obligó a disponer instalaciones de energías renovables en ciertos edificios, pero el posterior "impuesto al sol" penalizó su producción y venta hasta su derogación hace unos meses. Lo que de hecho imposibilitó trasponer la Directiva Europea 2010/31/EC por la que desde principios de año todos los edificios públicos de nueva planta deberían ser de consumo de energía casi nulo, dejando al resto para 2020. Políticas tan encaminadas a la disminuir la dependencia energética como el deterioro de un planeta en el que los edificios generan el 50 % de las emisiones y sobre los que las corporaciones locales también tienen capacidad de regulación. Tanto mediante formas impositivas como con incentivos a una construcción más sostenible.

Con 7.500 millones de habitantes en el mundo, el "invierno demográfico" que algunos vaticinan en España se antoja lejano. Más probable parece un verano climático perpetuo. Un verano que demanda propuestas en los próximos meses. De momento, Europa ha apostado decididamente por el coche eléctrico. Negar esta realidad también es condenar a nuestra industria automovilística. En Noruega, más de la mitad de los coches vendidos ya fueron eléctricos o híbridos.

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