El lanzador de cuchillos

¡El Holocausto existió, idiota!

El candidato 'interruptus' de Vox, matiza el Holocausto con intención exculpatoria, que es como negar

La Villa Merlier es una casa señorial, construida entre 1914 y 1915, en una zona boscosa al sur del lago Wannsee, en las cercanías de Berlín, que acogió la cumbre secreta donde quince altos dirigentes nazis debían solucionar la cuestión judía. Los asistentes abandonaron sus respectivas funciones y llegaron desde distintos puntos de Europa en coche y avioneta. Abriéndose paso entre la nieve, y en un paraje idílico, se disponían a afrontar una tarea ignominiosa: la aprobación de un plan de exterminio sin precedentes en la historia. Cuenta Ramón Espanyol, experto en nazismo, en un pedagógico ensayo sobre el Holocausto, que el anfitrión de la Conferencia de Wannsee, Reinhard Heydrich, dirigió la asamblea con una actitud firme y consciente de que la solución al "problema" de los judíos de Europa estaba decidida. Todos los presentes aceptaron el plan genocida y la Endlösung, salvo Kritzinger, que se mostró abiertamente contrariado por la gravedad de las decisiones que se estaban tomando. El tramo final de la reunión se centró en determinar las cuestiones logísticas que debían consentir el exterminio hebreo. Se establecerían, a tal fin, campos en Polonia, se vaciarían los guetos, el transporte se habilitaría por vías férreas, se separarían los deportados por sexo, edad y país de origen; además, se sugirieron el Zyklon B y los hornos crematorios como la forma más rápida y eficaz para matar y deshacerse de los cadáveres. La cámara de gas presentaba muchas ventajas: aparte de ser barata, deshumanizaba la muerte, evitando desagradables episodios de impacto emocional para los ejecutores, al mismo tiempo que permitía el asesinato industrial, en masa. Los fusilamientos se habían revelado lentos, costosos y perjudiciales para las tropas alemanas, ya que no todos los soldados estaban preparados para soportar las masacres -algunos se suicidaron después de matar a grupos de niños-. Nunca antes un Estado moderno se había propuesto aniquilar a un pueblo entero: Wannsee suponía organizar y coordinar a todo el aparato estatal nazi para la sistematización del genocidio judío.

Aunque hay un negacionismo grosero, categórico, que rechaza la existencia misma del Holocausto es más frecuente en estos tiempos el fenómeno desviacionista, que utiliza estrategias como la trivialización o la transferencia de la culpa a otros ejércitos distintos del alemán. Fernando Paz, el candidato interruptus de Vox, considera que la mayoría de los judíos murieron por enfermedades o fusilados por las poblaciones locales del Este de Europa. Paz no niega tajantemente el Holocausto, pero lo matiza. Y matizar con intención exculpatoria es una forma artera de negar.

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