Las dos orillas

Izquierda y derecha

Desde las elecciones del 2 de diciembre se habla más de Andalucía. Y la izquierda y la derecha se han descolocado

Andalucía cambió la historia de España en 1980, con el referéndum de la autonomía, aquel 28-F. Gracias al aprovechamiento que hicieron, el PSOE consiguió gobernar con Felipe González durante casi 14 años en España, además de cuatro décadas en Andalucía con Escuredo, Rodríguez de la Borbolla, Chaves, Griñán y Susana Díaz. Sin embargo, los efectos mágicos del 28-F para el PSOE terminaron el 2 de diciembre de 2018. Apunten ese día. Fue el día en que los andaluces volvieron a ejercer el derecho a decidir la política de España, al ser la comunidad autónoma con más habitantes. Convirtieron la cantidad en calidad. Desde ese día se habla más de Andalucía. Y la izquierda y la derecha se han descolocado.

Por eso, está pasando lo que vemos estos días. El PSOE, al ser expulsado de la selva virgen de Andalucía, ha agravado su división cismática. No hay un PSOE, sino dos. Puede que incluso alguno más, porque el PSC no es un PSOE, sino otra cosa catalana rara de entender. El PSOE de Pedro Sánchez es frentepopulista casi un siglo después y no duda en alinearse con los más radicales. Es un PSOE narcisista, en el que Narciso se mira en el espejo para ver si sigue afeitándose en la Moncloa. Al otro lado del espejo está el PSOE de Susana y los barones sureños y centrales, que miran de reojo a los territorios mediterráneos, y se encomiendan a todos los santos laicos del PSOE. Algunos incluso rezan, por si acaso.

En el extremo de la izquierda está lo que queda de Podemos. Si no encuentran un enemigo que los una (por ejemplo Vox) se pelean entre ellos. Basaron su campaña andaluza en las cosas de comé, según Teresa Rodríguez. Ahora Echenique declara que Errejón tiene que comer de algo, y por eso no se va. En Podemos se dedican a dar de comer al hambriento, y tras comerse a IU, no saben cómo comerse el marrón de perder votos cuesta abajo y sin frenos.

En el centro y la derecha no todo es alegría. El PP y Ciudadanos van a gobernar en Andalucía con el apoyo invisible de Vox. Pero ninguno de estos tres partidos tiene garantizado el éxito en su futuro. Cada uno afronta riesgos de venirse abajo. A corto plazo puede que les resulte más productivo mantener tres opciones. Pero pensando a largo plazo, no olviden que el centro derecha está formado por el centro y la derecha. Eso puede ofrecerse en un solo partido, como se lo encontró Rajoy; o en tres, como la trinidad de Andalucía. Pues, en realidad, el resultado ha sido un gran misterio.

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