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Cuchillo sin filo

Francisco Correal

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Joselito

Dura prueba para un cristiano socialista enterrar a su padre en Domingo de Ramos y 14 de Abril

Cristóbal López es uno de los promotores de Cristianos Socialistas. Ayer, Domingo de Ramos y 14 de abril, tuvo que enterrar a su padre en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Impresiona un cementerio vacío con la ciudad llena. Llegué tarde al responso en el tanatorio y el cortejo ya se dirigía a la calle San Narciso, donde tenía reservado el enterramiento. Al final del camino principal, el Cristo de las Mieles, el crucificado que esculpió Antonio Susillo. El galileo del Evangelio de San Lucas al que Pilatos no encuentra culpable y lo manda al rey Herodes, cuyo desprecio da nombre a un paso de misterio. Por ese paseo central, con un ramo de flores, iba una niña en brazos de su madre y con su abuelo. Le explicaron que estaban en el cementerio. La niña preguntó qué era un cementerio. El abuelo, que no necesita libros de autoayuda, le dijo a su nieta: "Un lugar en el que descansamos cuando cerramos los ojitos". La naturalidad de las Postrimerías.

La muerte de Juan López, de la quinta del 33, cogió a uno de sus hijos a punto de iniciar unas vacaciones en Francia, al otro corriendo por los pinares de La Puebla del Río. Manuela, la viuda, le decía al de la funeraria que ella no tenía ganas de firmar, que firmara alguno de sus hijos. Al abuelo paterno de Cristóbal, José López, le decían Joselito. El 14 de abril del 31, este pintor (de brocha gorda) colocó una bandera republicana en la estatua de Daoiz, que también es de Susillo. A Cristóbal le pusieron el nombre de su abuelo materno, el brigada Cristóbal Villatoro, que combatió con las tropas llamadas nacionales. Las dos Españas en su árbol genealógico, que riega todos los días. Hoy sale su hermandad de la Vera-Cruz. Su padre y él siguieron la estela de la pintura y los andamios, como Joselito, el mismo nombre del torero al que llevan a hombros los gitanos de la estatua de Mariano Benlliure.

En el autobús niños nazarenos iban con sus túnicas para salir en las procesiones del centro. José de Arimatea se salió del Evangelio de San Lucas para colocar el sudario del padre de Cristóbal y de Juan Manuel. El cielo era más de Murillo que de Valdés Leal. Está claro. Los padres son los reyes. El Domingo de Ramos empezó como si fuera el de Resurrección. Joselito toreaba en la Maestranza.

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