Joyas vacacionales

La nota policial no aclara si la pandemia causó la añoranza vacacional al punto de escapar a la Costa a cualquier precio

Si hay algo que hace años dejó de ser noticia en la Costa del Sol son los sucesos. El catálogo es tan amplio que dejan de ser noticia, si se entiende ese término como un hecho novedoso y de impacto. Ni siquiera que un encapuchado se preste a asesinar a un individuo en pleno centro de Torremolinos y deje el cadáver en el interior de un vehículo causa una conmoción. Forma parte del paisaje de crímenes que ilustran de vez en cuando la vida de esta zona del litoral. Si se le acompaña a un caso la coletilla del ajuste de cuentas, se cierra el capítulo hasta el siguiente. Muchas de estas acciones las protagonizan bandas de delincuentes internacionales. La maraña de urbanizaciones que siembran la costa convierten en un quimera descubrir las tramas allí asentadas. A los dirigentes políticos no les escandalizan este tipo de acontecimientos. Tampoco suscitan grandes declaraciones desde los responsables turísticos, así que habrá que suponer que los tiroteos no dañan tanto la imagen de Málaga como habría que suponer.

Así que la noticia, también de esta semana, de la detención de una mujer sueca de 32 años, cuando intentaba salir del aeropuerto de Málaga rumbo a Estocolmo, carecería del más mínimo interés. Los investigadores acusan a la arrestada de simular el robo de sus joyas, un reloj valorado en unos 15.000 euros y dos alianzas de oro, entre otros objetos de valor, mientras se alojaba en un piso turístico. La versión policial recoge que la intención de la supuesta estafadora era la de cobrar los seguros que tenía suscrito para poder costearse las vacaciones que había pasado en Fuengirola junto a un hijo pequeño. Ya se sabe que el idilio de los suecos con la Costa del Sol viene de antiguo. La nota policial tampoco aclara si la pandemia provocó la añoranza vacacional y ese impulso irrefrenable de viajar a cualquier precio. Incluido el delito posterior para no enfrentarse a la realidad que la diversión tenía un precio. Hay que felicitar a los agentes porque han evitado que la turista regrese a su tierra y difunda en el boca a boca que aquí limpian con facilidad a los visitantes.

Porque ahora hemos de apostar por los extranjeros. El último padrón refleja que, gracias a ellos, la población de la provincia creció en más de 8.000 habitantes. Málaga roza los 1.7 millones. Con un descenso de un 22% en los nacimientos el pasado mes de diciembre y cada vez menos jóvenes. La tendencia muestra un incremento de personas de entre 45 y 70 años y más mayores. El Brexit no se siente. Residen más de 53.000 británicos y subiendo. Las estadísticas de esta semana de los inscritos en la Seguridad Social reflejan un aumento de los trabajadores extranjeros. Con el teletrabajo como bandera. La joya a proteger.

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