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Lastra

Si doña Adriana se dispone a perseguir los homenajes a golpistas en España, la Policía no va a dar abasto

La portavoz del Gobierno, doña Adriana Lastra, nos comunicaba el lunes que pronto reformará el Código Penal para castigar la apología del franquismo. "En democracia -afirmó doña Adriana- no se homenajea a dictadores y tiranos". Asunto este que nos alegra en grado sumo, pero que nos llena de perplejidad y vagos temores. Porque si doña Adriana se dispone a perseguir los homenajes a golpistas en España, la Policía no va a dar abasto. A mí, sin moverme de la silla, me salen al menos cuatro desde el año 34 a esta parte: Companys, Franco, Tejero y el dúo Puigdemont/Junqueras. Esto es, dos catalanes, un gallego y un andaluz, como en los chistes de Marianico el Corto.

Y no vale decir que Franco era un dictador y los demás unos meros aficionados. La única diferencia es que Franco es un golpista que triunfó (que triunfó tras el fracaso inicial del golpe y tras una guerra de tres años), mientras que los otros tres no llegaron a mayores, con la excepción parcial de don Lluis Companys, cuyo caso, como sabemos por Azaña, fue el de una inicua, profunda, y exitosa deslealtad a la República. De modo que ya nos dirá doña Adriana cómo va a gestionar todo este asunto, cuando, además, se quieren rebajar las penas por sedición para que don Oriol salga antes de la cárcel y retome, felizmente, sus gestiones. De hecho, con la nueva reforma que propone doña Adriana, podría darse la situación de que don Oriol saliera de Lledoners por la rebaja del delito de sedición, pero se viera precisado de volver al trullo por apología del golpismo. Y entonces... Entonces podría volverse a reformar el Código, hasta que don Oriol encontrara acomodo en Lo de Évole, no a tiempo parcial, como ahora mismo, sino ya con el salario completo.

La pregunta, claro, es por qué se meterá doña Adriana en estos asuntos, cuando en España -lo vimos cuando la exhumación-, quedan poquísimos franquistas y no muy sobrados de entusiasmo. Es verdad que existe la posibilidad de que doña Adriana se refiera, estrictamente, a la apología de tiranos y dictadores, sin extenderse a otros conceptos paredaños, como el de golpista. Pero ni aún así le llega con el Cuerpo Nacional de Policía y sus colombroños autonómicos. Porque ya me dirá usted cómo se persiguen a los numerosos apologistas de Castro, Lenin, Mao, el padrecito Stalin, etcétera, que aún vivaquean y medran por España. De dónde, doña Adriana, vamos a sacar tanta Policía para evitar todo eso que usted deplora.

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