El balcón

Líder precario

Moreno tiene que ganarse ahora un liderazgo institucional, orgánico y social del que carece

En la sonrisa de Juanma Moreno hay una parte de sorpresa alegre y otra de miedo escénico ante lo que se le viene encima. Empieza un liderazgo institucional precario. Como jefe del PP andaluz ha perdido la mitad de los votos y los escaños que heredó de Javier Arenas. Y, sin embargo, podrá gobernar. Pero para lograrlo tiene dos socios que ni se hablan. Uno dentro del Ejecutivo y otro apoyando la investidura. Su patrón, el joven Casado, presume de centralidad, porque puede pactar a su derecha y a su izquierda, pero esa centralidad es un efecto óptico: está muy alejada del centro político. Para el fundamentalista Vox sus acuerdos con el PP van a misa, mientras que para Ciudadanos son papel mojado: Rivera dice que ni siquiera los leerá y Marín que no los va a votar. Los tres partidos se enfrentarán en mayo. Hasta entonces, tregua. Y después, quién sabe.

También es frágil el liderazgo orgánico de Moreno. Lo es desde que desembarcó en Andalucía puesto a dedo por Rajoy por recomendación de Soraya Sáenz de Santamaría en 2014. Mal acogido en Sevilla y con el desapego de los allegados a Cospedal, su jefatura regional nunca consiguió un fuerte arraigo. Para más inri apoyó con tanto entusiasmo a Santamaría en las primarias, que acosó a Casado para que tirara la toalla. Su defenestración se daba por segura la noche del día 2. Pero aunque su resultado fue malo, le salvó la suma del conjunto de la derecha. Los ajustes de cuentas quedaron suspendidos y sus primeros pasos tutelados. La dirección nacional de su partido ha asumido el grueso de las negociaciones con Cs y Vox. Si repite la experiencia de Chaves, Griñán y Díaz, desde San Telmo puede consolidar su liderazgo orgánico. El BOJA todo lo puede...

La tercera debilidad del próximo presidente está el en liderazgo social. Tiene que ganárselo. Hay una enorme desconfianza hacia la política y los políticos. La cercanía de Vox y sus excentricidades no le ayuda. Casado ha copiado parte del discurso y la agenda de Abascal. Hasta el punto que esta misma semana ha visto como varios dirigentes de peso en su partido se ponían serios donde su presidente blandeaba. El descrédito del PP por mala gestión o corruptelas en casos que ahora se juzgan tampoco acompaña a Moreno. Pero hay una sociedad expectante y con ganas reales de cambio.

Veremos cómo va a evolucionar en estos tres campos el nuevo inquilino de San Telmo. Se da por descontado que la oposición no le va a dar ni un día de tregua.

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