'Málaga hoy' cumple 15 años

Málaga ha avanzado de forma vertiginosa pero siguen pendientes muchas carencias crónicas que la lastran

El pasado jueves este periódico que lee ahora usted cumplió 15 años. Soy poco dado en un balance a repasar el trabajo propio. La objetividad no existe, como se les enseña a los alumnos de Periodismo para que busquen la verdad. Pero, en este caso, cualquier exposición sería poco creíble. Aún sin pretenderlo, resaltaría más los logros que las deficiencias en los 5.433 números que hemos acumulado en estos tres lustros de presencia diaria en Málaga. Y que los periodistas reclamemos el protagonismo resulta contra natura.

Así que mejor volver la vista con algunos asuntos significativos. En 2004 aún estábamos bajo el impacto de lo que supuso la era de Jesús Gil en Marbella, las miles de viviendas fuera de ordenamiento alzadas con un planeamiento ilegal y un sistema de corrupción generalizada que provocaría después la disolución del propio Ayuntamiento. Todos los pisos construidos irregularmente siguen ahí. La ciudad aún no posee un Plan General. El que aprobó intentó legalizar las barbaridades urbanísticas cometidas y el Tribunal Supremo lo tumbó.

En esta década y media hemos enfatizado que el tren litoral a la Costa del Sol occidental ya era imparable. Publicamos los proyectos de los tramos e incluso la adjudicación del diseño de las primeras siete estaciones. La consejera de Obras Públicas de la Junta en 2008, Concha Gutiérrez, insistía en que ese mismo año arrancarían las obras que le correspondían al Gobierno andaluz, en ese reparto con el Ejecutivo central. El ferrocarril es de interés nacional. La última noticia data de octubre del año pasado. El delegado del Gobierno en Andalucía entonces, Alfonso Gómez de Celis, pedía en un foro organizado por este periódico un tiempo para reflexionar sobre la infraestructura porque era "muy cara". Vuelta al limbo.

Ésa sí es una sensación ante la gran mayoría de los compromisos políticos anunciados y en los que al contarlos nos hemos dejado guiar más por el entusiasmo que por el rigor periodístico. Un repaso a un buen puñado de titulares de esas iniciativas fantasma conduce a la frustración. Funiculares, parques de los cuentos, museos de transportes, recrecimiento de presas, acuarios...

Málaga ha avanzado de forma vertiginosa. Pero, por citar tres ejemplos, sin resolver carencias crónicas: el saneamiento, el déficit hídrico y los sistemas de movilidad en una provincia con un aeropuerto por el que transitan más de veinte millones de pasajeros. Y siempre anclada en ese bicultivo económico del turismo y la construcción.

Si una palabra resume el impacto de una realidad que nos ha acompañado casi todo nuestro trayecto ha sido crisis. Tanta acumulación durante demasiado tiempo de malas informaciones que se convirtió en una necesidad publicar noticias positivas. Y afortunadamente se encuentran cada día.

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