EL candidato del PP a al Alcaldía de Málaga acaba de proponer que el Metro al Hospital Civil llegue soterrado y no en superficie tal como está previsto. La idea de por sí constituye un error en los tiempos, introducir una infraestructura estratégica para la capital en el ardor del debate electoral resulta reprochable. Pero además constituye una irresponsabilidad utilizarla como arma arrojadiza al objeto de arañar un puñado de votos sin importar el precio. Además, uno de los problemas que presenta esta iniciativa es que la persona que ahora la defiende desde su trinchera de partido firmó en noviembre de 2013 todo lo contrario: que el tranvía circulara en superficie. Y su rúbrica figura entre las que se estamparon en el pacto alcanzado en ese momento con la Junta de Andalucía. Entonces ejerció de alcalde de Málaga y ahora no duda en asumir el liderazgo de una supuesta rebelión. El aspirante popular no ha debido medir bien el alcance de su declaración. Se supone que cuando actúa como regidor representa a una institución seria, que cuando alcanza un compromiso lo respeta. Aquí, además de la palabra empeñada por escrito, también está en juego la financiación solicitada a una entidad internacional de la fortaleza del Banco Europeo de Inversiones para desarrollar la infraestructura. Además de empresas españolas muy importantes que en su día aceptaron gestionar el Metro en unas condiciones distintas a las iniciales y que están en su derecho a no admitir los vaivenes impulsivos de ningún político. Si de por sí, los hechos anteriores son muy graves, el corolario lo representa la declaración del portavoz del PP en el Ayuntamiento con que se intenta justificar la informalidad. Málaga podría asistir a otro "Gamonal", dijo ayer Mario Cortés, en referencia al grave conflicto que se produjo en el barrio burgalés por la oposición vecinal a un bulevar. Al representante de un organismo como es un ayuntamiento lo menos que se le puede exigir es que no atice un fuego que todavía no existe. No sirve como justificación para el drástico cambio de opinión los cuatro percances que ha sufrido el Metro en el cruce del Hospital Clínico. No se suprimen los autobuses de la EMT cada vez que un vehículo protagoniza un siniestro ni se cierran las calles al tráfico cuando en alguna se produce un accidente. Tampoco sirve de excusa un supuesto malestar vecinal, que ahora ha decidido agitar el candidato del PP. Gobernar consiste en tomar decisiones en pro del bien general, aunque algunas puedan generar descontentos. De la Torre recorre una senda muy peligrosa con el único afán de mantenerse en el poder. ¿Qué argumentos podrá utilizar en el futuro si alguien le reprocha que ha perdido su credibilidad?

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