Ala espera de que los abogados y fiscales relacionados con el caso Gürtel utilicen las claves que les permitirán acceder a los 50 mil folios del sumario, la vida política se centra ya en las próximas elecciones autonómicas y municipales y los sondeos relacionados con ellas.

Es curioso que el PSOE dé por sentado que Montilla tiene escasas posibilidades de repetir como presidente de la Generalitat y centre sus esfuerzos en crear el clima que permita la sociovergencia, el pacto con una CiU segura ganadora. Como las dos veces anteriores, pero ahora con más posibilidades de colocar finalmente a Artur Mas al frente del Govern.

Mala noticia ha sido para los socialistas la publicada esta Semana Santa que indica que el PP podría ganar en Castilla-La Mancha. Está por ver, el PSOE amarró bien las cosas en Ciudad Real, donde un escaño impar dará el triunfo a los socialistas o a los populares, a Barreda o a Cospedal; mucho más complicado para ella que para él, en Ciudad Real suelen pisar fuerte los socialistas. Pero los manchegos se mueven, y de la misma manera que a Bono le fue bien cuando criticó al gobierno de González, Barreda se apunta a la misma estrategia y no hay día que no encuentre excusa para meter el dedo en el ojo a Rodríguez Zapatero. Lleva semanas pidiendo un cambio de gobierno, una crisis para cuando termine la presidencia europea, y ahora también se apunta a esa idea su amigo y antecesor José Bono. En La Mancha, Barreda y Bono han dado ejemplo de cómo se puede plantear una buena sucesión en la presidencia del gobierno, deberían tomar nota en otras latitudes. Y si a Barreda le viene bien plantar cara a Zapatero, ahí está Bono para echarle un cable. Cualquier cosa con tal de impedir que el PP se haga con un feudo históricamente socialista.

Si Cospedal se va a La Mancha, su puesto debe ser ocupado en la calle Génova, y ya hay candidatos a la secretaría general. Eso no quiere decir que se estén moviendo, pero el runrún a veces hace más candidatos que las propias maniobras de quienes aspiran al ascenso. En la sede central del partido se habla de Ana Mato y de Javier Arenas, pero los dos mantienen un prudente silencio; no se llevan excesivamente bien con Cospedal, lo que es de dominio público, y mejor por tanto ni mencionar el tema. Sí lo ha hecho el tercero en discordia, Alberto Ruiz-Gallardón, para decir que no piensa en la secretaría general del partido. No pensará. Pero hará lo que le manden, que es lo que ocurre siempre en política. Que le pregunten a Chaves si quería ir a Andalucía, o a Jordi Sevilla a Valencia, a López Aguilar a Canarias…

Puro entretenimiento el baile de nombres. Lo que tiene en vilo al mundo político, sobre todo al mundo del Partido Popular, es el auto del juez Pedreira.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios