En esta segunda ola de la pandemia que sufre Europa, España es el país con más contagios. Hay doce comunidades españolas entre las veinte regiones con más infecciones de Europa, Madrid está a la cabeza con 735 casos por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas. Según el Ministerio, una incidencia de 250 casos debe considerarse un indicador de alto riesgo y el Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard recomienda medidas de confinamiento domiciliario a partir de los 350, en Alemania y Bélgica activan el nivel más alto de restricciones a partir de los 100 casos, en Reino Unido a los 225 casos y en Francia a los 150, etc.etc. Según estos datos, las medidas propuestas por el gobierno de España parecen extremadamente laxas, algo que no ha impedido que Madrid los haya rechazado, junto a Galicia, Andalucía, Cataluña y Ceuta. Ayuso ha anunciado que recurrirá, aunque las aplicará a regañadientes anunciando que provocaran caos. En realidad: ella es el caos ¿Cómo hemos llegado a este escenario apocalíptico? Veamos: Madrid y otras comunidades exigieron de forma recurrente que el gobierno de la nación fijase unos criterios comunes para toda España. Algo que además de parecer razonable, les permite descargar de nuevo toda la responsabilidad sobre el gobierno de Sánchez. Conviene recordar que cuando se inició la desescalada algunas comunidades, Andalucía entre ellas, reclamaron insistentemente al gobierno adelantar el calendario de las fases propuesto por el Ministerio. Hoy sabemos que todo aquello fue un error de los que reclamaron y de los que cedieron a las reclamaciones. Una vez que de forma precipitada se alcanzó la "nueva normalidad", ninguna de esas CCAA se ocupó de corregir las muchas deficiencias detectadas durante la primera ola contagios, ni de dotar a los hospitales y centros de atención primaria de los medios y personal necesario para afrontar la segunda ola, que según todos los expertos llegaría.

Los científicos no saben con certeza por qué España está a la cabeza de Europa en esta segunda ola de la pandemia. Pero, visto lo visto, tampoco es tan difícil entender las razones de lo que el politólogo Ignacio Varela ha definido como fallo multisistémico. Pero, aunque se hayan cometido errores de forma generalizada, lo menos que se puede exigir a personajes tan inexplicables como la señora Ayuso es que empiecen a comportarse, de una puñetera vez, como políticos adultos de una democracia madura.

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