Propuesta sorprendente

la actual coalición progresista, a pesar de sus contradicciones, es el único gobierno viable

La imoprevista decisión de Vox de permitir con su abstención que el Gobierno sacara adelante el decreto sobre la distribución de los fondos europeos sumió en un nuevo desconcierto al PP. Su primera reacción fue la de intentar presentar al partido de Abascal como un nuevo socio colaborador del Gobierno social-comunista, al mismo nivel que Bildu o Esquerra. Pero esta idea tuvo poco recorrido por inverosímil. La siguiente línea de ataque pretendía demostrar que eran ellos, el grupo popular, el único ariete contumaz contra el Ejecutivo y, por tanto, la verdadera oposición a Pedro Sánchez. Pero para evitar el riesgo de aparecer tan solo como el partido del "no", el PP tenía que mostrar una imagen dialogante, capaz de proponer acuerdos.

Con ese contradictorio argumentario y con el telón de fondo de las elecciones catalanas concurrió Pablo Casado a una entrevista en la Ser. Para reforzar esta segunda imagen trató de relatar la infinidad de pactos que por lo visto ha ofrecido al presidente de Gobierno, lamentándose de no haber conseguido contestación alguna. Pero empeñado en ofrecer su perfil de conciliador y pactista, llegó hasta el principio de la legislatura y ahí explicó lo que no deja de ser una propuesta sorprendente y llamativa: que inmediatamente después de las elecciones en la Moncloa planteó a Pedro Sánchez que intentara conseguir la investidura con Podemos y C's para luego gobernar con el PP. Así, como suena. Confieso que tuve que cerciorarme de que no había oído mal, pero sí, la salida política que el líder del PP ofreció era que fuesen otros los que apoyaran al nuevo Gobierno que luego él se encargaría de gobernar y darle estabilidad al ejecutivo.

Si se analiza la propuesta no cabe encontrar mayor contradicción ni oferta más absurda e inviable. Ofrecer la posibilidad de ayudar a gobernar sin tan siquiera ser capaz de abstenerse en la votación de investidura demuestra un alto grado de desconcierto o tan solo un insuperable cinismo político. Si alguien acarició en su momento, o incluso hoy acaricia, la posibilidad de la formación de la gran coalición entre los dos partidos más votados, como el modelo alemán, aquí tiene la irrebatible prueba de su imposibilidad. No sé si esta narración servirá a algunos de consuelo, pero al menos ratifica que la actual coalición progresista, a pesar de sus contradicciones, es el único gobierno viable.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios