Propuestas Guadiana

Hay promesas que aparecen y desaparecen según las diferentes convocatorias electorales

Al abordar el caso de las promesas electorales, Shemeless describe perfectamente lo que podríamos traducir como "propuestas Guadiana". Promesas que aparecen y desaparecen según las diferentes convocatorias electorales, temporadas de lluvias de ideas que van a parar al mar. Y en Málaga, ciudad con un río que solo lleva agua cuando llueve, y no siempre, el Guadalmedina tenía que ser una. De hecho, el pasado lunes llovió, el antiguo concejal del ayuntamiento, y actual vicepresidente andaluz en la práctica, dio una conferencia y el tema hizo correr ríos de tinta aguas abajo.

Si las elecciones de 2011 trajeron el concurso de ideas de 2012. Tras su fallo (sin saber que acepción del término es más apropiada), las de 2015 nos dejaron, dos años después, la contratación de un Plan Especial. Conscientes del coste económico de desviar el río en las Pedrizas, así como de la dificultad de gestionar, no solo su caudal, sino también el de los arroyos por debajo de la presa del Limonero, la Gerencia Municipal de Urbanismo diseñó una estrategia posibilista. Más encaminada a coser la trama urbana de ambas márgenes recualificando los barrios que la forman que a embovedar un cauce imposible. En cierto modo, el pliego de condiciones del Plan Especial estableció un eje estratégico de regeneración urbana complementario al que durante años se ha impulsado en el centro histórico, y de manera más natural, ha experimentado la fachada litoral. Una propuesta acorde con el objetivo de la mesa del Plan Estratégico "Integración Guadalmedina", desde donde se pretende impulsar la sutura de esta cicatriz.

Tanto la actuación propuesta por el ganador del concurso de ideas como la de la mayoría de los participantes y las bases del Plan Especial contemplaron un cauce abierto. Son propuestas cuyos costes oscilan entorno a los 200 millones de euros frente a los más de 600 que puede suponer su desvío y embovedado. Como cualquier proyecto estratégico, un proyecto a largo plazo. Imposible de inaugurar en su totalidad dentro de cuatro años, pero viable por fases. Como las que han transformado poco a poco el centro de Málaga. Asumible desde el consenso social que solo puede brindar un foro como el Plan Estratégico y la asunción de la realidad hidráulica del río. Una realidad que obliga a preguntarse con qué ancho un puente-plaza deja de ser puente para convertirse en un embovedado.

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