Sin maldad

Prudencia

Las elecciones primarias siempre se vieron como una actuación de doble filo

Las elecciones primarias siempre se vieron como un actuación de doble filo. Significan una evidente democratización en la designación de dirigentes, ofreciendo mayor participación a la militancia y más transparencia en el cerrado mundo de los partidos políticos. Pero también encierran un riesgo al poder fomentar la división y la disputa interna con excesiva virulencia, dejando en el camino heridas difíciles de cicatrizar. Para evitar este efecto negativo es necesario, de un lado, no traspasar en los debates los límites de la camaradería y el compañerismo y tratar de no someter a la organización a unas largas disputas que deterioren la imagen de cohesión y unidad mínima que cualquier organización política debe mantener.

Pues bien, en la actual situación del PSOE parecen cumplirse exactamente las condiciones contrarias a las deseadas para que las primarias representen un factor positivo y no un grave daño a la imagen y credibilidad de la organización. La Gestora, en su particular visión del problema, ha entendido que su papel era alargar este periodo excepcional y transitorio en la vana esperanza de que las aguas, presas del aburrimiento, volvieran a su cauce. Dilatar tanto su gestión, obedeciendo no se sabe bien a qué criterios tácticos, ha sido un tremendo error porque ha conseguido el efecto contrario al deseado. Ese hecho tan original de anunciar la celebración del Congreso sin llegar a convocarlo ha producido la paradójica situación de sumir al partido en una campaña electoral de primarias de más de cuatro meses. El PSOE, que ya venía desangrándose desde hace años en disputas internas, con sonoros escándalos incluidos, puede llegar exangüe a las fechas del congreso, después de esta maratoniana campaña de primarias.

Pero si a este peligroso hecho añadimos actuaciones tan poco explicables como la del secretario de organización del PSOE de Andalucía que aprovecha su tribuna orgánica, que se supone que debe ser neutral, para arremeter de forma zafia y agresiva contra uno de los candidatos, la situación empieza a ser preocupante. Alargar en exceso la campaña de primarias y perder las mínimas formas de neutralidad, respeto y compañerismo son desde luego, la mágica forma para potenciar los elementos negativos que este sistema electoral tiene. El viejo roble del PSOE, enraizado desde hace más de un siglo en la vida social española, ha superado tempestades y huracanes de diversa naturaleza, pero eso no garantiza que sea inmune a cualquier adversidad, Así que prudencia, señores, prudencia.

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