Recolocaciones

Ahora sí que aflorarán los militantes del PP que figuraban en los censos pero que no estaban al corriente de cuotas

Periodo de tregua y de tensa espera. Los cambios en el Gobierno andaluz provocarán convulsión. Cientos de cargos de confianza se quedarán en la calle. Muchos, a la intemperie. No se les conoce otro oficio ni beneficio más allá del puesto oficial. La Junta era un trabajo para toda la vida. Y casi aciertan. De momento, todavía rezan porque PP, Ciudadanos y Vox acaben tirándose los trastos a la cabeza. Pero Elías Bendodo se ha pasado prácticamente toda la semana en Sevilla para ir despejando los obstáculos uno a uno. También le va en ello su futuro. Su mirada ya está a kilómetros de distancia de la Diputación provincial y del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Fin a una pesadilla de varios años. Tendrá que tomar la decisión sobre quién le reemplazará. Hay algún candidato que espera desde hace mucho tiempo el premio. Pero no siempre la lógica se impone.

Pese a las declaraciones de fogueo, los actores que están incursos en la negociación son conscientes de que la oportunidad no se les volverá a presentar de forma tan nítida si ahora la dejan pasar. En el bando que aguarda con entusiasmo la toma política de San Telmo, también son cientos de aspirantes los que se amontonan para colocarse por la confianza de los nuevos rectores. Habrá presiones de las provincias. Las cuotas que se cobrará Génova tras los desahucios que provocó la moción de censura de Pedro Sánchez. La lista de espera es extensa. Ahora sí que aflorarán los miles de afiliados que hasta ahora figuraban en los censos del partido, pero que no pagaban una sola cuota y, por tanto, no podían participar en los procesos internos de los congresos. Seguro que muchos ya se han puesto al día.

En las huestes de Albert Rivera el problema posiblemente será el contrario. ¿Tendrán cuadros suficientes los naranjas para asumir las consejerías que les toquen en el reparto? Las estructuras socialistas en la Administración autonómica llegan hasta el tuétano. Quinielas por doquier. Es lo que toca en una época de mudanza. Los unos, a limpiar papeles y dejar expeditas las estancias para no facilitar alfombras de las que puedan tirar los otros.

Hay que resituarse. El que mejor sabe interpretar los nuevos escenarios es el regidor malagueño. Ya no es urgente llevar el Metro hasta la Plaza de la Marina. Con la Alameda Principal en obras no se van a cerrar las zanjas para reabrirlas de nuevo. Tampoco hay que plantearse a la ligera los nuevos tramos como el que reclamaban al PTA. Los residentes están hastiados de tanta obra. Hay que buscar otras soluciones alternativas que no causen molestias. El PP va a gobernar la Junta. Las reclamaciones, por ahora, al maestro armero.

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