Club Dumas

Recuperar las atracciones

Hoy nos encontramos con el parque de atracciones Tívoli con sus puertas cerradas

En el año 1985 la Junta de Andalucía propuso el establecimiento de EuroDisney en la Costa del Sol, con gran bombo y platillo generalizado. Los resultados indicaban que podría convertirse en otro gran atractor de turismo de familia, complementándose con la oferta de sol y playa ya existente. Hoy, tras casi 40 años de aquella magnífica idea, nos encontramos con el mismo parque de atracciones Tívoli que ya poseíamos, pero con sus puertas cerradas y sus instalaciones clausuradas. Mientras hemos visto como muchos lugares del mundo han ido abriendo instalaciones de este tipo, con mayor o menor éxito, aquí no se ha vuelto a retomar el proyecto, ¿habrá llegado el momento?

Cuando Walt Disney decidió ubicar su gran ciudad de atracciones en Orlando lo hizo tras buscar el lugar con los terrenos más baratos y un clima que le permitiera su explotación durante todo el año. Por ello, lo que a priori eran tierras pantanosas llenas de cocodrilos, pasaron a convertirse en un mundo mágico con infraestructuras de transporte desconocidas por allí hasta ese momento. Trasladar hoy por hoy ese modelo a nuestra zona sería algo complicado, dado el alto valor que poseen los terrenos y los conflictos que inmediatamente tendríamos con capitalidades, autonomías y desgobiernos. Pero muchas de las necesidades que se precisaron en Orlando, hoy Málaga las tiene cubiertas: aeropuerto y puerto internacionales, alta velocidad con Europa, oferta cultural y museística de primera calidad y una enorme capacidad hotelera algo mermada por el covid.

Cabe pensar que muchos de los fondos que hoy están poniendo sus ojos sobre la infraestructura turística de la Costa del Sol, y haciendo inversiones multimillonarias, quieran realizar mejoras en el entorno que les incrementen sus apuestas. Por tanto, tener un pequeño, antiguo y maltratado Tívoli no aporta las atracciones ilusionantes ni genera los atractivos esperados. Es el momento de asumir retos tecnológicos y digitales en un nuevo entorno turístico cambiante, que arrancará con enorme fuerza tras la pandemia y donde debemos resituarnos en las primeras posiciones de la parrilla de salida, como llevamos haciendo durante muchas décadas. Porque mientras algunos siguen aferrados a sus leyes de desmemoria, otros tendremos que construir el futuro y, como decía el genial Miguel de Unamuno: "Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado".

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