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Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Seguridad Social

Venezuela importa tanto a los españoles como el contencioso de Gibraltar o la invasión argelina de Cabrera

La derecha del acné cree que hace bien poniendo todo sus huevos en la canasta de Venezuela, ha estudiado poco a sus mayores para saber que Manuel Fraga pretendió acabar con el Felipe González de 1982 -tan sólido como los Alpes- con el caso Flick. Ni Flick ni Flock. Ni la tal Delcy ni Betty la Fea. Los quiebros belmonteños sólo existen en las novelas de Chaves Nogales, no gasten tanta gasolina que el trayecto es de cuatro años. Ábalos, dimitido, no llena ni la escaleta de un Telediario . Venezuela es tan importante para los españoles como el contencioso de Gibraltar, o como la invasión argelina de Cabrera; razones hay, pero nadie se despierta antes de tiempo por la situación de Maracaibo. Éste es el tipo de prioridades que ha marcado siempre la manta mediática que jalea a Génova, la que nunca ha comprendido qué es España, la que no entiende cómo es este país, la que cree que Alberto Núñez Feijóo es de la Joven Guardia Roja y la que, en definitiva, le calentó la oreja a Albert Rivera. Ya eres presidente... De las moquetas.

Si el único argumento del PP es Venezuela no es por falta de argumentos, es porque la piel joven del adolescente erupciona antes de sentir el frío. Es un asunto de hormonas.

El Gobierno de España acaba de cederle al País Vasco la gestión de la Seguridad Social, que en resumidas cuentas es lo siguiente: una transferencia de 9.000 millones de euros anuales para que el Ejecutivo de Vitoria sea el que pague a sus pensionistas, se le cede la gestión económica de todas las oficinas en las tres provincias y la titularidad de los edificios. El hospital de Cádiz no se construyó porque la Tesorería General de la Seguridad Social no quiso prescindir del suelo del Puerta del Mar, imprescindible para financiar un nuevo edificio en el que casi ninguna administración perdería dinero.

Esa operación no fue posible, porque la Seguridad Social era la guardiana del Estado del bienestar, pero ayer, sin que el PP venezolano se diese cuenta, España concedió otra mijita a la Dinamarca del Cantábrico. Miel sobre el bacalao. Sostienen que la caja única no se ha roto, y es cierto porque la masa laboral vasca no puede financiar, por escasez de volumen, a los nutridos pensionistas del norte.

Pero todo llegará. 9.000 millones de euros, la gestión y los edificios. Jauja es la cuenca del Nervión, España seguirá siendo España, nuestra derecha será la más lila del arco iris parlamentario y, eso sí, Ábalos deberá responder ante los tribunales de Núremberg.

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