Seguridad y respeto

El alcohol moviliza poco. Las asociaciones feministas sí lo han hecho para combatir las posibles agresiones machistas

La Feria de Málaga asusta por los números que ya es capaz de mover en poco más de una semana. Más de mil policías en las calles durante las fiestas, casi otro tanto de operarios de la limpieza para reforzar el servicio en estas fechas y durante el resto del mes de agosto. Unas 300 actuaciones gratuitas para el público, un centenar de ellas en los principales espacios públicos del centro histórico. Casi dos millones de puntos de luz en el Cortijo de Torres. Y el próximo sábado o domingo, si se cumple la tradición, Francisco de la Torre comparecerá para anunciarnos el número definitivo: el que recoge (desconozco cómo) el impacto económico que ha generado este gran movimiento de masas, ávida por superar los registros. 60 millones fue el montante anunciado hace un año, así que toca superar el registro.

Y desconozco los millones de litros de alcohol que se consumirán, porque las bebidas etílicas serán, como siempre, protagonistas destacadas y el principal maná para la hostelería. En los medios publicaremos, si logramos acceder a la información, los datos de jóvenes que han necesitado atención o que se han evacuado a los hospitales. Todo dentro de la normalidad habitual. Las rutinas dejan de escandalizar y merecen poca atención.

La seguridad es el gran objetivo a perseguir cuando hablamos de aglomeraciones con la presencia de cientos de miles de personas. De nuevo, bloques de cemento y jardineras se usarán para blindar accesos que impidan el contacto directo de cualquier vehículos con los lugares frecuentados por el público. Es el precio a pagar por una de las últimas modalidades que ensaya el terrorismo. La fiesta malagueña ha alcanzado su actual proyección gracias a la llamada Feria del Centro. Una singularidad que la hace diferente a las demás, pero con demasiados inconvenientes. Las estrechas calles son bastante poco apropiadas para que transite la muchedumbre. Así que siempre queda apelar al civismo y a la providencia para que los incidentes no enturbien la diversión.

Seguridad y respeto. Las asociaciones feministas también se han movilizado para combatir y prevenir los ataques sexuales. Tras los incidentes de los Sanfermines, la Universidad Pública de Navarra divulgó hace unos meses un estudio en el que situaba a la Feria malagueña como la segunda de España con mayor número de denuncias presentadas. No dudo de que el estudio académico haya trabajado con los datos correctos, (se sustenta en las cifras del Ministerio del Interior), pero también sospecho de la oportunidad de un trabajo que, de alguna manera, ayudaba a que no se vieran las fiestas pamplonesas como el epicentro del menosprecio a la figura de la mujer. En todos los sitios cuecen las mismas habas, venían a resumir. Esperemos que no sea así.

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