Mil y una historias

Pablo Guede

Seguro que no olvidaremos 2011

HA comenzado hace unas semanas el baile de los fichajes de invierno. Esta temporada hubo un cierto control en los fichajes porque las economías no están para muchas alegrías, incluso a nivel mundial. Además, la caída del mercado inmobiliario condiciona bastante al fútbol, precisamente porque la mayoría de los presidentes se dedican a ese sector en España. En Málaga estamos viviendo una cosa inversa.

Con sus aciertos y su defectos, gracias a la gestión de Fernando Sanz en la salvación de la entidad estamos en la actualidad en las manos de personas que verdaderamente quieren invertir en nuestro club y sueñan como nosotros en hacer crecer no sólo a nuestra entidad, si no también a nuestra ciudad.

Vivamos con alegría y mucho entusiasmo todos estos momentos. A los que hasta hace unas horas defendieron nuestros colores y ahora ya no están, hay que agradecerles su profesionalidad y su entrega, porque gracias a ellos hemos llegado a esta situación de privilegio actual. A los que han llegado, hay que darles la bienvenida. Su carta de presentación en estos dos partidos ha sido más que aceptable. Esperemos que los que todavía están por llegar al club puedan sumar igual que los que ya están. Manuel Pellegrini va teniendo su equipo, nuestro dueño poco a poco a la gente que ha elegido en su aventura blanquiazul y nosotros, como aficionados, lo único que esperamos es que esto vaya sobre ruedas.

El traspié en la última jugada contra el Athletic nos tiene que servir para aprender. Es doloroso, sí, pero necesario para que no vuelva a ocurrir. Estamos en crecimiento, como dijo Demichelis, y la afición también lo está. Fue espectacular ver cómo en el minuto 78, poco antes del gol malaguista, La Rosaleda jaleaba y llevaba en volandas al equipo. Liderados por la curva, el estadio era un hervidero. Llegó el gol y el último aliento a los jugadores fue espectacular; no sirvió para evitar el empate, pero sí para demostrar que la afición malaguista crece.

Y crece al igual que su equipo, que sus jugadores y su entrenador. Esta afición es grande, yo nunca creí que pudiese crecer más porque yo entendía que ya éramos la mejor, pero no, resulta que no es así, y no saben lo que me alegro. Estamos en la buena onda, estamos en el momento oportuno, en el sitio oportuno. Señoras y señores, esto es Málaga, aquí estamos. La Rosaleda es nuestro campo, estos son nuestros jugadores y estos nuestros colores. Hago mío el dicho que la cadena Cuatro utilizó para la última Eurocopa: ¡Podemos!

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