Siempre confundo a san Juan Evangelista con san Juan Bautista. Juan es un nombre muy popular. Aunque aquí se estilan más los Antonios. El pintor José Victoriano González-Pérez se puso Juan Gris para pasar cubista. Algo extraordinario. Como los indultos a los liantes del proceso catalán separatista. A san Juan Bautista le cortaron la cabeza por capricho de Salomé, la de la Biblia, no la de Chayanne. Las dos Salomés eran bailongas. A la de las Sagradas Escrituras le sirvieron la cabeza del Bautista en una bandeja de plata. Fue por despecho. Pedro Sánchez traiciona a diario a sus votantes, pero ahí sigue en sus alturas Falcon. Las palabras de San Juan Evangelista también vuelan alto. Escribió el Apocalipsis. Se representa su imagen con un águila. El águila de San Juan, diseñado por el Cardenal Cisneros. Privilegio pontificio para exhibir en el escudo de Isabel la Católica. "La gallina" revivió en el franquismo por arte de Dionisio Ridruejo en 1938. El águila de Isabel la Católica es un águila real pasmada y nimbada de oro. Los expertos en heráldica y esos archivos históricos están que trinan con la perversión de los símbolos. Los independentistas catalanes también. Quieren estar al caldo y sacar tajá. La tostada de manteca untada por las dos caraduras. Como niños malcriados. Pataleta y a seguir con el trágala. La noche de San Juan es muy pagana. La noche más corta. La santa madre Iglesia que todo lo recicla incorporó la quema de trastos viejos. La invocación del sol. También personalizó el santoral a espejo de los prácticos dioses romanos. En el imperio de Roma eran expertos supersticiosos. Tenían un idolillo para favorecer el éxito de cualquier menester.

Nuestra iglesia es monoteísta y en el santoral hay patronos y vírgenes cuasi digitales. Son una versión remasterizada de aquellas deidades que tanto servían para una costurera como un pescador. Por ejemplo, San Juan Evangelista es el patrón de los olivareros, por eso de que le frieron en un caldero de aceite. Sin gritos que para eso fue mártir y primo de Cristo. Recién estrenado el verano se festeja la noche de San Juan, el Bautista. Otro año más sin mojarnos los pies en las playas de Cenacheriland, que nada tienen que ver con las orillas del Jordán. San Juan Evangelista se celebra el 27 de diciembre con el invierno intacto. Entre Juanes andan los solsticios.

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