Sin maldad

Temor al pacto

Posiblemente, entre acuerdos y abstenciones, esta reforma laboral saldrá adelante

Tras la desaparición del bipartidismo se auguraba un panorama político distinto, donde al entrar en escena diversos partidos surgirían equilibrios y acuerdos que nos llevarían a un panorama menos previsible y más variado. La realidad ha sido que hemos pasado del bipartidismo a un bibloquismo rígido que responde a unas claves permanentes y produce el mismo efecto de previsibilidad, aunque con peores resultados. Los campos de entendimiento están tan acotados y tan firmemente repartidos que cualquier intento de saltar esta rígida división provoca una profunda convulsión, que normalmente termina en frustración y fracaso.

Se tiene tan asumida esta división de bloques sobre la que se ha construido toda la dinámica parlamentaria que, no solo no parece posible cualquier acuerdo transversal, sino que en determinados grupos de la Cámara anida un verdadero terror a esa posibilidad. El pacto es un ejercicio político complicado que requiere diálogo, equilibrio, cesiones, compensaciones, búsquedas de equilibrio y adoptar decisiones que pueden conllevar riesgos y exigir explicaciones, y por eso algunos grupos se refugian en la brocha gorda de la confrontación perpetua que se ha constituido en su zona de confort permanente de la que no quieren salir para no sentirse inseguros. Por eso, el acuerdo social sobre la reforma laboral ha supuesto una verdadera conmoción que pone en entredicho la práctica permanente de esos grupos políticos. El pacto alcanzado entre el gobierno y los agentes sociales ha sorprendido a los parlamentarios de uno y otro bloque, que esperaban y confiaban en el fracaso. De ahí que, desconcertado, el PP en una reacción primaria y casi infantil, haya mantenido su política de enfrentamiento invariable y haya anunciado, sin conocer el texto del acuerdo, que votará en contra por el simple hecho de ser una propuesta del gobierno del que no admiten bondad alguna. Es el temor a pactar, a romper su estrategia de enfrentamiento el que le hace mantener esa actitud de confrontación. Sus señorías parecen extrañadas de que se pueda construir acuerdos entre intereses tan contrarios y miran con recelo estos pactos sociales que ponen en entredicho su propia estrategia parlamentaria. Posiblemente, entre acuerdos y abstenciones, esta reforma laboral saldrá adelante (lo contrario tendría consecuencias muy graves) pero esta primera reacción de determinadas fuerzas políticas expresan su actitud de temor ante cualquier acuerdo que altere su actual estatus.

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