Diccionario de campaña

Teresa Porras superstar

Lejos de admitir que aquello se hizo mal, su reacción ha sido triunfalista, marca de la casa, considerando blanqueada su actuación

Responsabilidad política.-Se trata de una asignatura pendiente en España para censurar no solo aquellos comportamientos tipificados en el Código Penal que pueden ser condenados en los tribunales, sino también cualquier comportamiento que se salga de las buenas prácticas políticas o de los valores de la sociedad. En plena campaña reaparece este debate, una vez que el caso Villas del Arenal ha quedado archivado para Teresa Porras. El juez establece que el comportamiento de la concejala no encaja en ningún tipo penal. Entraba en lo previsible. Otra cosa es la responsabilidad política. Según la versión de varios altos cargos de Urbanismo, asumida por la Fiscalía, se produjeron irregularidades en la tramitación de los expedientes por infracciones urbanísticas en Villas del Arenal, con una descarada “injerencia política” para dejar caducar o morir expedientes evitando sancionar a los vecinos con instrucciones directas de los jefes que exigían a los inspectores que informasen de las visitas a esta urbanización y de todo expediente sancionador allí. El papel de Porras era político, pero ahí estaba. Sin embargo, lejos de admitir que aquello se hizo mal, su reacción ha sido triunfalista, marca de la casa, considerando blanqueada su actuación y acusando a la oposición de ser “malas personas”. ¿Malas personas por tratarla como una investigada cuando estaba siendo investigada? Oh, cielos. ¿Malas personas por considerar que eso afectaba a un pacto donde su partido se comprometía a no tener investigados en un cargo? Qué cosas. ¿Malas personas por pedir su dimisión como sucede con cualquier político investigado? En realidad, Teresa Porras se parapeta en el cinismo para exhibirse como víctima, obviando que es un asunto feo aunque no tenga consecuencias por lo criminal. La política no puede reducirse a una dicotomía: ser condenado o ser bendecido. Entre la condena y la bendición, hay muchos matices y muchas actuaciones reprobables; y Teresa Porras, con una larga trayectoria, acumula un curriculum escasamente honorable al que se suma una nueva investigación de la Fiscalía por un supuesto delito contra la libertad sindical en Limasa. Desde luego no está para dar vueltas al ruedo. Pero aquí todo lo que sea asumir la responsabilidad política sale gratis total.

Patente de corso.-Expresión del mar, referida a los capitanes autorizados a saquear embarcaciones de países enemigos, usada en el léxico político para referirse a dirigentes con barra libre para actuar fuera de las normas y convenciones contra los rivales políticos con el aval de sus jefes. Es el caso de Teresa Porras. Los episodios ya se han gastado a fuerza de pasar revista: las plañideras y otros shows para convertir el pleno en un circo a mayor gracia de su partido, la clá azuzada contra la oposición en momentos delicados , sectarismos a destajo como el borrado del logo de la Diputación en fotografías oficiales cuando gobernaba allí el PSOE, los abusos con la revista Mi Barrio, los contratos con las mismas empresas en su área, los enredos de Limasa… hasta el caso Villas del Arenal. Procedente de la alta escuela de Celia Villalobos –su definición de las natas de las playas como “la espuma del caldo del puchero” es inconfundible– siempre ha exhibido un característico estilo faltón, como en el episodio de aquel técnico que le reprochó que fumase en una reunión con la Junta en sede municipal y replicó “en mi casa hago lo que me da la gana” evidenciando su tendencia a patrimonializar el Ayuntamiento. El alcalde de Málaga le ha dado tolerancia total para actuar así. Y ya es, en la práctica, su nº2 aunque ocupe el 3 en la lista para que una independiente introduzca una pátina de respetabilidad. Numerosos comportamientos de Teresa Porras debieron ser censurados, pero nunca ha tenido que asumir la responsabilidad política. Do ut des: ella trae votos de una zona populosa, y el alcalde mira para otro lado. Difícilmente cabría esperar responsabilidad política donde rige la patente de corso.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios