Ignacio del Valle

Verano vintage

Entiéndase por vintage el objeto viejuno. Se emplea el neologismo para aludir "al año de cosecha" de algo que no se puede catalogar como antigüedad. Un ente perdurable. Lo vintage es buena inversión porque promete convertirse en un clásico de referencia y los milenarios son sus profetas. En estos días volátiles de buscarse la vida en precario los bienes duraderos tranquilizan. Recelamos de la sociedad de la obsolescencia programada. Los electrodomésticos, las prendas textiles, hasta los vehículos parece que están fabricados para desintegrarse justo cuando expira su garantía. En Cenacheriland para ser tan modernos de bandera y abrazados a la innovación, dominamos el verano vintage. En el comer de chiringuito de servilleta de papel, en el rebuscar en los altillos de los armarios tallas pasadas, en el bailar a peña fija. Lo tradicional es vintage y debe de arrasar. Si no que me expliquen cómo nos han empapelado las tapias ladrilleras con posters de Francisco un intérprete de canción ligera y otras supervivencias ViagraTV.

Es ver la programación estival de conciertos estelares ideados para complacer a la gerontocracia marbellera y sentirse sospechosamente identificado. Con todos los respetos a Sting, Pet Shop Boys, Jamiroquai, Joan Manuel Serrat y compañías discográficas.

Lo vintage genera caja en todos los estratos sociales. Bajo toldo, a la brisa del mar es donde se aprecia en vivo la larga sombra de la invasión vintage. En la orilla sandía playa. Por las fotos de Instagram donde regresan los bañadores bóxer que no se han comido las polillas. En el sustrato tierra- playa cuando se reforesta con sombrillas publicitarias de empresas quebradas. Las neveras de pasado azul que aguantan unas bolsas de hielo más. Las toallas son otro lavar, como las sillas de aluminio y malla. Resisten generaciones desde que las compró la abuela en el bazar del Calypso de Calahonda. Se atribuye a Cicerón lo de "Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto". En la cosa política lo clavan y nos la cuelan reiteradamente con la milonga vintage. Las primarias del PP parecen novedosas, no se confunda las artimañas siguen siendo vintage. Las guapas y guapos del consejo de ministrans suben impuestos, también muy vintage. Nuestra querida presidenta amaga elecciones otro déjà vu. Estamos rodeados oiga, la caracasona del parque también tiene pinta de convertirse en el nuevo museo vintage con una alcaldía perpetua.

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