El puchero

Teresa Santos

La autopista del Genal

SI yo me dedicara a la especulación, compraría tierras en el alto Genal para luego ofrecerlas tiradas de precio y asegurarme así que expropiar no supusiera ninguna dificultad a la hora de llevar a cabo la discutida autopista de peaje del Valle del Genal.

Jugada perfecta. La manera más rápida de acercar la Costa a la Serranía, que no al revés. ¿O es que creen que me movería para favorecer los intereses de los vecinos de los pequeños pueblos como Parauta o Júzcar? Probablemente lo que estaría buscando es proyectar en un futuro urbanizaciones de lujo en las altas laderas serranas. No me importaría pensar que esto podría ir contra los planeamientos urbanísticos ya existentes en los pueblos. Mi experiencia en la especulación me tranquilizaría. Las leyes nunca han sido hasta ahora suficiente obstáculo.

Vamos. El cuento de la lechera, porque pese a mi amplio sentido estratégico y táctico, lo que estaría diseñando en mi cabeza no sería más que la prolongación de un modelo económico basado en el ladrillo. Un modelo que nos ha conducido a niveles casi insufribles de paro.

Claro que eso es pensar demasiado en el futuro si lo que importa es el presente inmediato sin más.

Para qué plantearse, por otra parte, que ese proyecto de autovía podría poner en peligro una zona de una rareza geológica absoluta a nivel planetario, la de las peridotitas de Sierra Bermeja. Una zona que como saben los expertos es absolutamente inestable, por lo que los trabajos de desmonte supondrían una alteración muy profunda de todas estas montañas y probablemente riesgos reales para la salud por la meteorización de las peridotitas.

El discurso del conservacionismo no encaja bien con los intereses a corto plazo. La miopía suele afectar especialmente a los vecinos. Ya lo hemos vivido en Alhaurín de la Torre con el apoyo de muchos a las canteras por lo que supone de trabajo inmediato pese al destrozo ambiental.

Se entiende el funcionamiento de la mente de los especuladores. Lo que es más difícil de entender es que un proyecto así pueda ser apoyado por una Administración que se llena la boca con discursos medioambientales. Y es una lástima, porque en la Serranía la propia Junta de Andalucía lo ha hecho muy bien hasta ahora diversificando los accesos. Un ejemplo es la carretera paisajística Ronda Algeciras que es un descubrimiento para los turistas que llegan a la zona, que por cierto, no se quejan ni de las curvas, ante la grandiosidad y belleza del paisaje que se presenta ante ello.

Si realmente se quiere apostar por el desarrollo y la sostenibilidad no se explica que se abandone en los presupuestos el proyecto del ferrocarril de la Costa, que daría trabajo y aportaría calidad de vida. Claro que puede que en materia de expropiaciones la cosa sea más difícil, ya que las grandes cabezas pensantes no le dejaron sitio y ahora hay que resolver el alto valor urbanístico por el que discurre parte de su trazado. Qué cosas.

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