La 'batalla' de Málaga, pero sin Málaga

Casado casi podría alquilarseun piso en la provincia y Rivera, de madre malagueña, se ha adjudicado Andalucía oriental

La última vez que Málaga fue capaz de acaparar la atención política de los medios de comunicación fue en las elecciones municipales de 1995. En disputa, la Alcaldía de Málaga y tres pesos pesados de los partidos desembarcaban en la capital para pugnar por esa Casona del Parque. Se anticipaba un fin de ciclo. Pedro Aparicio dejó vacante la candidatura socialista y un PSOE huérfano de liderazgo y con demasiadas inquinas internas, optó por fichar a última hora a Eduardo Martín Toval, el que era portavoz del partido en el Congreso. Sus dos contrincantes estaban asentados desde hacía muchos meses. Celia Villalobos, en la cresta de la popularidad televisiva, llegó a protagonizar un programa de televisión semanal destinado a los vecinos de Carretera de Cádiz. Antonio Romero era el azote de Felipe González en la Cámara Baja. Hasta una televisión nacional organizó un debate con los tres protagonistas, dada la expectación que despertaban.

Ahora Málaga se posiciona, a priori, como una provincia clave para los resultados de las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre. Sus 17 diputados suman y restan en todas las composiciones finales. Para determinar si el PSOE revalidará su triunfo y conservará los seis escaños. Si el PP mantendrá la distancia con Ciudadanos o se ve sorprendido o si Andalucía Adelante resulta un avance en los resultados que por sí solos podrían cosechar Izquierda Unida y Podemos antes de ensayar la alianza. Todo ello en un escenario muy abierto, que ha provocado que nada menos que 21 formaciones, siete más que hace cuatro años, salgan a por el voto de los casi 1,2 millones de malagueños con derecho a participar en los comicios.

Y con dos candidatos, de entre los partidos más destacados, a presidente de la Junta, como es el caso de Juan Manuel Moreno Bonilla y Teresa Rodríguez. Con fichaje de un personaje conocido, como el decidido por Ciudadanos con el ex seleccionador nacional de baloncesto Javier Imbroda y con un PSOE que continúa con su apuesta por el aparato de su dirección, a la espera de que el gancho de Susana Díaz, con una imagen personal superior a la de la propia marca socialista, sea suficiente para mantener los votos.

Pablo Casado casi podría alquilarse un piso turístico para ahorrarse el dinero en hoteles. Albert Rivera apela a su madre malagueña para adjudicarse Andalucía oriental en la campaña. Los focos están centrados en Málaga. Pero con esta perspectiva, poco se hablará de Málaga. Más allá de las posturas enfrentadas con el Metro, la sanidad o el auditorio. Me temo que el atractivo son los escaños, pero a nadie le interesa los problemas de esta provincia.

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