Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

El bumerán del bajo coste

Era cuestión de tiempo: Ryanair sube sus precios. Qué esperábamos, yonquis devoradores de baratura

Ryanair, la Ryanair de nosotros, consumidores comucapitalistas y burgueses proletarios del XXI, ha anunciado que el bumerán del bajo coste viene de vuelta, en forma de subida de precios. El modelo de negocio de la aerolínea del arpa ha sido la estrella más rutilante del firmamento de la aviación civil durante la última década en Europa. Ha sacudido y descolocado a las llamadas compañías "de bandera", como Iberia, con unos precios que movían a la estupefacción… y por supuesto a viajar. El bajo coste propició un turista de masas que es pastoreado hasta el embarque, y que se despierta con los altavoces que anuncian la lotería a bordo. Como diría un gil al uso, esto es muy "democrático": todos al Cabo Norte o a Tallin; pandas con pene de plástico por montera que despiden la soltería de una colega en el simpático Sur. Y no lo olvidemos: también facilita la cercanía con familiares que, como sucede con tantos jóvenes españoles, han emigrado por trabajo.

Un amigo me replicaba con no poca razón: "Ryanair ha permitido conocer decenas de sitios a mí y a la gente humilde". Decenas y decenas. Marco Polos con trolley, los mapamundis se llenan de chinchetas. El perpetuum mobile del auto check-in y el programa de actividades culturales para, en no pocos casos, personas que pasan de la cultura en su ciudad o pueblo. Allá cada cual al ejercer de terrícola y de comprador: al dejar de ir a la tienda de Paco por comprar en el chino cada año montañas de basura inmediata de precio sospechosísimo. Al adquirir bazofia tecnológica -quizá ensamblada con manos infantiles- en vez de fiables marcas. Al echarse en los brazos del VTC porque, generalizando con crueldad, "los taxistas no están a la altura". Al final, se enseñorearán los nuevos monopolistas de barrio o comarca, ya machos alfa en la sabana de la competencia en precio y el nuevo dumping. Entonces, como decía una canción de Police, "tu esclavo será tu dueño, y tú estarás enredado entre mis dedos", consumidor. El bumerán vuelve. Subiendo precios. O mermando el llamado "nivel de servicio" y las condiciones laborales. Qué esperábamos, yonquis devoradores de baratura.

Tal ha sido el éxito de la compañía del bravucón O'Leary, que la gente decide sus destinos en función de los vuelos de Ryanair -y alguna otra- que vuelen desde su aeropuerto más cercano. De forma que las ciudades de provincias dependen de estas compañías para proveer a la localidad del maná de sus ingresos por turismo. "Como no me quites las tasas y yo sea el jefe de la pista, me largo, Gerona, Oviedo, Castellón". E voilà.

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