Se buscan sanitarios

Hace varias décadas que las carreras sanitarias decidieron, por su cuenta y riesgo, ir disminuyendo plazas

Ha hecho falta una pandemia mundial para que el inmejorable modelo sanitario español, que nos enorgullecía a todos, haya hecho aguas. Son muchos los profesionales de este sector, los políticos de turno o los desesperados ciudadanos, los que exigen la contratación de más empleados de forma inmediata, esperando encontrar en las listas del paro a una miríada de médicos o enfermeros deseando empezar a trabajar. Pero, al acudir a estos servicios de empleo, nos hemos encontrado con una escasez de personal inesperada, y surge la cuestión ¿acaso no era esto previsible?

Hace ya varias décadas que las carreras sanitarias decidieron, por su cuenta y riesgo, ir disminuyendo las plazas en facultades y escuelas mediante la modificación de sus numerus clausus. Para ello elevaron las notas de acceso constantemente, haciendo imposible la incorporación para la mayoría de los estudiantes, aunque su vocación fuera claramente hacia este sector. Se prefirió la frustración de muchos de nuestros mejores expedientes a cambio de adelgazar hasta la extenuación a este sector estratégico. Cada vez facultades más pequeñas, con menos alumnos y, correspondientemente, menos profesores y menos plazas en sus claustros. Y ahora ¿de dónde queremos sacar a unos profesionales inexistentes?

Quizás la mayor imprevisión fue la de seleccionar a alumnos tan brillantes para sus aulas. Este estudiantado, de altas capacidades, tiene la misma facilidad para estudiar anatomía patológica que para aprender inglés o árabe. Y al finalizar sus carreras, el abanico de opciones laborales no se ciñe únicamente a España, por mucho que se haya nacido aquí, sino que las ofertas llegan desde cualquier lugar del mundo. Y no pensemos que esto es una tragedia por tener que irse de su país, ya que en estos casos hablamos de grandes sueldos y buenas condiciones laborables, lo que dista mucho de los emigrantes de antaño.

Pero revertir la situación no es cosa de dos tardes. Ya debería haber un comité de expertos que, a diferencia de los comités de inexpertos o inexistentes, conociera el problema y estableciera un periodo de progresivo crecimiento en el número de plazas sanitarias de las universidades españolas. Sabemos que esto no resuelve la situación actual, porque no se encuentran sanitarios como quien recolecta lechugas, pero al menos impedirá en el futuro seguir encontrando este mismo problema por no poner remedio alguno.

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