Luces y sombras

La condición humana

Ahora se alzan voces que lamentan que Sierra Bermeja no figurase en el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves

Suele decirse que se valora algo cuando se pierde. La añoranza por incapacidad de reaccionar cuando era posible. La reflexión se puede extender a cualquier terreno. Desde el personal a los valores de la democracia, que se le suponen perennes e inmunes a cualquier deterioro. Nadie vive su día a día con el temor a que sentimientos, ideales y horizontes pueden abrasarse sin que advirtiéramos la chispa que prendió el fuego. Debe ser la condición humana, evitar que la angustia invada el pensamiento cotidiano. Pero en más ocasiones de las que pensamos todo sale ardiendo. En sentido figurado o real. Con los incendios forestales ni se discute esa ecuación. Se da por hecho que son inevitables y la gran apuesta es combatirlos.

Málaga es una provincia con una riqueza natural impresionante. De punta a punta. Por fuera y por dentro. Pero como forma parte de nuestra realidad a veces creemos que contamos con margen suficiente para conocerla y decidimos descubrir otros lares. Hasta que sucesos como el de Sierra Bermeja nos descubren el error. Ahora se alzan voces para lamentar que no se incluyera en el perímetro del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. Habría estado más vigilada. Los pinsapos quemados no se regeneran. Aunque su bosque, dicen los botánicos, data de hace nueve mil años y ha visto incendios peores. Los pinos sí rebrotarán, como muchas de las especies endémicas que habitan el paraje. Ni pastoreo, ni pisoteo. La clave es dejar a la naturaleza que aplique sus leyes sin intervención humana. Siete años, quince o varias décadas.

Quinta, sexta. Mientras se añaden ordinales para definir la generación de este tipo de fuegos, nace el debate sobre si se deberían topar las enormes masas forestales porque así nada puede contenerlas. Y se especula con las causas que condujeron a la intencionalidad. Desde litigios de la vida en el campo al narcotráfico. La condición humana.

Más de 930 profesionales adscritos a la Consejería de Medio Ambiente. Unos 3.530 bomberos forestales. 240 pilotos, tripulaciones, mecánicos, conductores de maquinaria pesada y personal sanitario, contratados a empresas privadas. 117 vehículos con capacidad de transportar de 3.000 a 11.000 litros de agua. 13 aviones y 28 helicópteros distribuidos por toda Andalucía. Sumen el despliegue de la Junta este año para combatir los incendios forestales, desde junio al 15 de octubre, según figura en el catálogo de medios del Plan Infoca 2021. Y sobra con un incendiario. Prepararse para combatir la catástrofe cuando se ha desencadenado pierde vigencia como modelo. Sobre todo si al final hay que rezar para que llueva.

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