El problema de haberlo dicho todo, lo que se puede decir y lo contrario, es que llega un momento en el que no se puede decir nada que no suene a engaño. En dichos casos, y como demuestra saber la consejera de Fomento, a la sazón licenciada en Ciencias Políticas, el profesor Shameless recomienda manifestar la inquebrantable voluntad del político interpelado en no engañar a sus conciudadanos. Lo que queda bien y salva cualquier entrevista una vez que el periodista, tras la insistir dos veces, comprende que no le van a contestar, así se ponga en cruz. Pero que en el fondo no significar otra cosa que, diga lo que les diga, les voy a engañar y piensen ustedes si es porque no estoy dispuesto a decir lo que hay que decir o porque simplemente no se me ocurre qué contarles. Así que, llegados a este punto, la respuesta de la consejera a cuándo se acabarán las obras del metro no puede sino gozar de la inequívoca imprecisión que siempre tiene "hay una fecha final" y la invitación a conformarnos con una planificación a seis meses vista. Lo que recuerda a la escena de la película El tormento y el éxtasis en la que el Papa pregunta a Miguel Ángel por la Capilla Sixtina: "¿Cuándo terminarás? Cuando acabe. Y ¿cuándo acabarás? Cuando termine". Solo que ni esto es Roma ni Charlton Heston está en el rodaje. Por lo que se invoca la necesidad de un nuevo estudio de demanda para planificar la llegada al Civil soterradamente. Que fue lo que siempre defendieron los compañeros de la actual consejera, salvo cuando propusieron cambiar esta línea por la prolongación hasta el PTA, cuya falta de rentabilidad se conocía desde tiempo atrás.

Que los concesionarios de la infraestructura están tranquilos no es necesario que nos lo expliquen. Ellos cobran sí o sí, y su rentabilidad está garantizada. Que es una infraestructura "fundamental" para la ciudad, como acaba de reconocer la consejera, se demuestra cada vez que un sarao multitudinario como las luces de Navidad del domingo pasado colapsa el centro. Que no se puede acabar en un año lo que lleva parado desde 2013, cuando todos creímos que se llegaba a un acuerdo para ponerlo en marcha, va de suyo. Pero justificarse en que en una infraestructura del calado de esta se prefiere una planificación a seis meses vista, era lo único que faltaba por decir. Hasta los presupuestos de la Junta se aprueban para todo un año y de ellos dependen estas obras.

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