Una cumbre para la historia

Ese ruido de manifestantes y lideresas ecologistas debería alejarse de la desesperanza y plantear alternativas

Los objetivos de mejora para la ciudadanía europea, planteados en la agenda H2020, están viviendo sus últimos días y han de ser evaluados. Casualmente, o accidentalmente según se mire, todo ello coincide con la Cumbre del Clima en España. El momento histórico debería traer consigo esas respuestas buscadas por la ciencia del viejo continente en los últimos años. ¿Seremos capaces de ofrecer alternativas de calado ante los retos actuales, o pasaremos recursivamente a unos nuevos objetivos H2030?

La enorme suma de dinero destinado a la investigación tiene ahora que pasar un delicado examen. Si la propia administración europea ha consumido la mayoría de los recursos, y solo han llegado a los investigadores las migajas, habrá que reconocerlo y pedir explicaciones. Si no ha sido así, seguro que saldrán ideas y soluciones maravillosas en este encuentro mundial. Pero los primeros augurios no son muy positivos, desde el momento que hay más seguimiento de la aventura atlántica en un lujoso catamarán que del número de grados que se podría disminuir el calentamiento global.

Lo que sí son importantes son los acontecimientos que veremos en los próximos meses, respecto al pasado industrial del que venimos. En España, entre los años 2020 y 2025, se procederá al cierre de todas las plantas de carbón de generación eléctrica. Evidentemente su sustitución se hará por fuentes renovables y las propias costumbres de los ciudadanos deberán adaptarse en este sentido. La siguiente fase, más delicada y paralela, será el cierre de las centrales nucleares, y para esto sí que habrá que hacer cambios importantes. Tengamos en cuenta que habrá que ir más allá del autoconsumo, del que nos tratan de convencer las compañías eléctricas, y de una regulación que siga manteniendo unos monopolios energéticos anacrónicos. Y, probablemente, las soluciones están ya sobre la mesa pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

Esperemos pues que los debates de la Cumbre del Clima sean suficientemente técnicos y planteen estrategias valientes y posibles. Mientras tanto ese ruido exterior de manifestantes y lideresas ecologistas debería alejarse de la desesperanza y plantear alternativas, porque a la larga los mensajes negativos no atraen a las masas. Como decía el pedagogo canadiense Laurence Johnston Peter: "Un pesimista es un hombre que mira hacia ambos lados antes de cruzar una calle de una sola dirección".

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