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La desinflamación

Sánchez presume de estar acabando con el problema catalán a base de pre-asumir todas sus demandas

Un mérito le reconozco a Pedro Sánchez. No deja de asombrarme más y más su desfachatez, aunque a estas alturas yo ya debería darla por descontada. La Moncloa, ¿no proclama ahora que "Cataluña se ha desinflamado"? ¡Y tanto, buen hombre! Si le has dado a los nacionalistas todo y más. Les has prometido el oro y el moro en financiación mientras aprietas a los demás; has cubierto de honores y reverencias redondas al deshabilitado Torra como si fuese el presidente de una nación soberana y has abierto todas las mesas plegables de negociación que te han pedido.

Sánchez recuerda a aquel que presumía de haber acabado de un plumazo con la guerra… habiéndose rendido incondicionalmente. O al que apaga un incendio con el método de dejar que se queme bien el combustible. Cuando ya no queda nada que arder el incendio se desinflama, sin duda.

De lo que sí podría presumir Sánchez, dispuesto a chulear, es de cómo se han desinflamado esos barones socialistas que decían que estas cosas de unos ciudadanos de primera y otros de segunda eran inasumibles y bla, bla, bla. Pero es que no les da ni la importancia de presumir de su docilidad: la presume. Y a cambio presume de lo que asume: todos los postulados y principios del nacionalismo, que se ha tragado enteritos.

Me temo, además, que la exultación como máscara del fracaso es un patrón de comportamiento del nuevo Gobierno. ¿O no notan aquí el mismo constructo lógico que cuando Ábalos dijo que el paro subía porque la gente confiaba muchísimo en que con este Gobierno iba a encontrar por fin trabajo? También se desinflamaba por lo visto el problema del desempleo. Y el escándalo de Delcy, gracias al autoservicio de múltiples explicaciones contradictorias, se ha desinflamado mucho, porque cada ciudadano puede llevarse gratis una explicación personalizada a casa.

¿Se inflamará la opinión pública de ser tratada así o se desinflamará en la confianza de que todo tiene una explicación de progreso? Esa es la única duda que me queda, porque de que en La Moncloa se van a vivir cuatro años maravillosos de éxitos desinflamados, gracias a unas explicaciones llenas de burbujas, no me cabe la menor duda. No hay problema que, a base de no solucionarlo, sino de asumirlo hasta las trancas, no termine perfectamente celebrado. La tesis doctoral de Pedro Sánchez fue concebida, desde el principio, como una tesis desinflamada, pero es que entonces no lo sabíamos.

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