La desmemoria histórica

¿De qué hay dudas razonables, de que no se sabe la historia de España antes de tomar decisiones?

A comienzos del actual periodo democrático en España hubo un alcalde del Partido Comunista que se negaba en rotundo a ponerle a una plaza de su pueblo el nombre de Eugenia de Montijo. Y su razonamiento era inamovible, puesto que decía que esta señora era de derechas. Algún compañero de consistorio, bastante menos radical y también menos ignorante, le recordó que la emperatriz de Francia lo había sido antes de que la revolución francesa planteara los conceptos de derechas e izquierdas. Atrapado en su propio error histórico, no tuvo otra cosa que responder: "Pues si hubiera vivido más tarde, hubiera sido de derechas". Y zanjó con este pueril "sostenella y no enmendalla" la cuestión.

Aquellos fantasmas del desconocimiento, probablemente debidos a una educación demasiado básica y a un entorno demasiado radicalizado, parecen revivir hoy con fuerza. Si en el pasado se usaba el argumento de que no todo el mundo había tenido la oportunidad de estudiar, hoy este planteamiento no tiene sentido alguno. Por lo tanto, cuando un político demuestra públicamente su ignorancia histórica debe haber instancias que sean capaces de corregirlo. El esperpento provocado por el alcalde socialista de Palma, al acusar de franquistas a almirantes de la batalla de Trafalgar (1805) y de la guerra de Cuba (1898), debe haber causado sonrojo en todos los que contribuyeron a su formación personal y política. Y su razonamiento posterior de que eran nombres de barcos franquistas no ha podido ser más humillante, especialmente cuando algún compañero de consistorio le recordara que otro de los barcos que apoyó el alzamiento se llamaba Baleares, por lo que tendría que arremeter contra el nombre histórico de estas islas. Evidentemente ha tenido que dar marcha atrás sobre estas decisiones, pero, al preguntarle por qué lo hace, es incapaz de reconocer su error e indicó que había dudas razonables. ¿De qué hay dudas razonables, de que no se sabe la historia de España antes de tomar decisiones sobre ella?

Habrá que pensar que, cuando los gobiernos dicen que los docentes e investigadores universitarios no son personal esencial y se les recorta sus presupuestos, realmente lo que sienten es odio por las noches en vela que sus exámenes le hicieron pasar. De ahí que sea más fácil destruir esas universidades que permanentemente buscan la verdad, porque si no es imposible inventarse la historia sin que te pillen.

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