Postales desde el filo

¿Qué no entienden?

Nos formamos en un mundo dramáticamente dividido entre ellos y nosotros

En una reciente entrevista, el gran Woody Allen decía algo que bien podría haber sido un párrafo de la sentencia del "procés": "…la ficción es mucho mejor que la realidad, sin comparación. La realidad es una pesadilla. La ficción la puedes controlar, en la realidad no controlas nada…..si yo pudiera viviría en un musical de Fred Astaire". En esa misma ensoñación vive, según los jueces del TS, el independentismo. No los condenados que están viviendo la pesadilla de la realidad. Pero viendo las imágenes en los informativos de las manifestaciones de ayer, lo lógico es preguntarse ¿cómo tanta gente puede vivir en la ficción? Lo cierto es que la historia está llena de parecidas exacerbaciones colectivas, que siempre acabaron en tragedia. Puedo hablar, con cierto conocimiento de causa, sobre la raíz de este multitudinario arrebato patriótico. Me eduqué, es un decir, en la escuela nacional católica de la España de los cincuenta, en la que era normal, entre otros muchas aberraciones, hacer cantar a los escolares himnos patrióticos antes de clase. Nos formaron en un mundo que dramáticamente dividido entre ellos y nosotros. El bien estaba con nosotros, ellos -entonces eran los rojos- representaban el mal y había que odiarlos. Igual que el franquismo, el nacionalismo catalán y vasco usan el sistema educativo, transferido mediante leyes autonómicas, como vigas maestras de sus proyectos de construcción nacional. No hace falta aclarar quienes son en su mundo los buenos y los malos. A pesar de todo, la mayor parte de mi generación acabó siendo antifranquista, pero me temo que nuestros independentistas estén tan perfectamente lobotomizados por sus patrióticos educadores que no dejarán de serlo.

Estos días hemos oído decir, y seguro que es verdad, que en Cataluña son muchos los no nacionalista que no entienden la sentencia. La prisión no es la solución, dice el FC Barcelona. La pregunta es ¿qué no han entendido? Es que no se consumaron actos abiertamente ilegales y se hicieron leyes de desconexión absolutamente contrarias a la Constitución y al propio Estatuto. No hubo hechos delictivos cometidos a sabiendas por dirigentes políticos y que, como en cualquier Estado de derecho, tendrían que ser debidamente juzgados. No entienden que en democracia nadie debe estar por encima de la ley. Y que, por el contrario, la democracia aclamativa que defienden solo puede conducir a la tiranía ¿qué no entienden?

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios